HAVANA FLOW DESDE RUSIA CON AMOL

Cuenta la leyenda que existe un chico bastante alto, de aspecto siberiano y aparentemente serio que, cuando te lo encuentras y sin esperártelo, te sobrecoge el cuerpo nada más verlo frente a ti y piensas: "¡Mierda! ¡Ya están aquí los rusos!" Pero, claro, éso es porque aún no lo habéis conocido.

Entonces alguien te lo presenta: "Éste es Yaroslav, pero todo el mundo lo conoce como 'Yarik'. No os preocupéis por él. Es ruso, pero es un cachondo". Entonces le preguntamos a sus colegas si sabe hablar castellano. "¡Qué va. No tiene ni idea!". Así que se intenta establecer comunicación con el "ejemplar" mediante la lengua de Shakespeare:

- Hi, man! How are you? (Le pregunta uno)

- Qué pasa mi helmano? Yo mu bien. Y tú? (Responde el chico de... la Madre Rusia?)

No es que no hable castellano. Es que lo hace con un marcado acento caribeño. Y es que resulta que mi colega Yarik es hijo de madre rusa y de padre cubano. Nació en Moscú y se crió y educó en La Habana (Cuba) y, antes de que nadie piense si su gestación tuvo algo que ver con aquella peligrosa época conocida como "La Crisis de los Misiles", que lo olvide. Es mucho mas joven de lo que alguno haya podido pensar.

A Yarik lo conocí hace ya unos años, cuando vino a Córdoba para participar en una maratón de mtb. Aquel mismo año coincidimos como compañeros de albergue y rutas en la Zona Zero de Aínsa, en los Pirineos. Es un tipo de lo más campechano, amable, muy social y de lo más hablador. ¡Vaya que si es hablador!

Es un tío muy activo que ha recorrido mucho mundo. Ha vivido unos cuantos años en España entre Marbella y Mallorca, y también estuvo unos años en la República Dominicana. Siempre por motivos laborales. También es una persona bastante conocida en las redes sociales, ya que lleva y gestiona el blog de Ojén Bikers en el que demuestra que es un apasionado del mtb y, especialmente, del enduro.

Hace algo más de un año que ha vuelto a España, instalándose en Ojén (Málaga), y convirtiéndose en nuevo vecino de nuestro "Gurú del Enduro", Fran Poba. Y desde su regreso a España, no ha parado de participar en diferentes eventos y actividades de enduro mtb.

Unos meses atrás me llamó para hacerme una breve visita por Córdoba para que le hiciera de guía por los numerosos senderos que pueblan nuestra sierra. Él ya conocía algunos, así que le llevé por una serie de diferentes recorridos que bien sabía yo que aún no conocía y que, con total seguridad, le iban a gustar.

Unas semanas antes de su visita vinieron unos amigos nuestros de Algeciras (Cádiz) con el mismo propósito y les llevé por una red de senderos que forman parte de una zona increíble a la que bauticé como "Pequeña Rotorua" y de la que quedaron encantados. Y, evidentemente, nuestro amigo ruso-cubano opinó igual. No sólo disfrutó con el flow de los senderos por los que le llevé, si no que alucinaba preguntándose que cómo era posible que tuviéramos estos pequeños paraísos del mountain bike tan cerca de la ciudad y sin necesidad de tener que coger el coche para poder llegar hasta ellos.

Que alguien como Yarik, que ha montado con su vieja Transition Covert por otros paraísos del MTB mucho más conocidos como los de Aínsa y Valnord (en los Pirineos), en los Alpes o, sin ir más lejos, el verano pasado en Whistler, te diga que ha disfrutado como un loco por los singletracks de Córdoba, es mucho más que un piropo. Es todo un motivo de orgullo.

Llegados al ecuador del día, decidimos tomarnos un descanso y bajamos hasta el centro de la ciudad para pararnos en una conocida terraza y disfrutar de unas buenas cervezas y unas tapas. Y es que estábamos sedientos y hambrientos.

No puede desatender a sus "followers". Es todo un "Media Boy", un"Top Blogger" y un "Influencer"

Una vez terminados de tomar una buena taza de café, volvemos a montar sobre nuestras bicis en dirección a la sierra. Y es que el trayecto desde el centro de la City hasta el primer camino de tierra que pisamos nos lleva menos de media hora y pedaleando sin prisas. Todo un lujo.

Nos encontrábamos ya en la recta final del otoño (y de la tarde) lo que, unido al azul del cielo despejado y a los últimos minutos de sol radiante del que disfrutamos todo el día, la luz nos brindaba ese espectacular momento tan buscado por los amantes de la fotografía conocido como "hora mágica" o "golden hour" en aquellos tramos de sendero menos cubiertos por los árboles.

Una vez acabada la ruta, volvemos a parar en una terraza para descansar un poco y tomarnos otro café. El "Transiberiano de la Habana" se pide un café doble para llevar en su furgoneta. Es de noche y tiene que volver a Ojén para, al día siguiente, dirigirse a Tarifa y hacer nuevas rutas en bici. Y es que el tío no para. De hecho, mientras termino de escribir estas líneas, tiene previsto poner rumbo a Crimea en menos de 24 horas para pasar allí tres semanas con unos amigos de la zona. Lo dicho,... Incansable.

FIN

Texto:

McRaul FiftyFive

Fotografía:

McRaul FiftyFive

&

Yarik

Created By
McRaul FiftyFive
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Credits:

McRaul FiftyFive

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