La esperanza y alegría tienen voz Por: Osvaldo Cerdas Abarca

La puerta de la cabina se abrió y ante mis ojos se alinearon una fila de micrófonos sobre una mesa de trabajo. El color naranja de las espumas aislantes de la pecera, el color de la luz y su cabellera pelirroja, camuflaban al hombre ante el micrófono, pero no a su voz.

Ahí estaba él, animando y acompañando a su muy respetado público oyente y a sus ingenieras domésticas al son de su grito de guerra: ¡Ay Dios mío!. Su carisma inconfundible, su mensaje y la resonancia de su voz, han convertido a Andrés Zamora Jara, en uno de los locutores y motivadores de vida más destacados de Costa Rica.

Muchos podrían pensar que la personalidad proactiva y solidaria del Padre Mix -como todos le conocen- es un producto mediático que pone una mascara al hombre para atraer oyentes y vender una idea o filosofía de vida.

Lo anterior es totalmente falso, 24 años de carrera en medios de comunicación han moldeado a un gran profesional, pero sobre todo a una buena persona.

Andrés Zamora Jara es nieto de una de las glorias de la locución nacional: Carlos Luis Jara, a quién él llama papá, porque fue su figura paterna desde niño y también el gestor de un oficio que al principio no le llamaba mucho la atención.

Desde sus inicios en la radio, Andrés ha tenido muy claro que si una persona desea destacar en la vida, tiene que hacer las cosas diferente a los demás. Recuerda que su abuelo le decía: “Vístase de usted mismo, sea natural”.

En su juventud Andrés Zamora fue seminarista y también estudiante de ingeniería electrónica, carrera que le permitió desempeñarse en el 2000 como técnico de Radio Fides durante 6 meses y después como locutor. Años más tarde pasó a laborar a grupo radiofónico Omega y hace cuatro años inició con el proyecto que actualmente dirige: QTeja.

Para Andrés la cabina de radio es el cuarto de una casa. No pasa solamente por lo técnico, los micrófonos, la consola, la computadora y los transmisores. Al medio hay que darle vida y por ello es importantísimo la cercanía del locutor con el oyente, además de la creatividad que el comunicador tenga para transmitir sus ideas y sentimientos.

No existen fórmulas exactas para garantizar el éxito de una radio. Para Andrés el ofrecer a las personas lo que la tecnología no ofrece, es el secreto para competir con lo digital. En tiempos donde la tecnología abraza con más fuerza a las audiencias, la radio sigue fomentando ese calor humano.

Dios y el tiempo son íntimos amigos.

Veinticuatro años de carrera ininterrumpida en radio han proporcionado a Andrés Zamora Jara una serie de experiencias que han marcado su camino. Considera que la vida está compuesta por puntos contrarios, a los cuales él llama retos.

Es consiente de que muchas de sus decisiones han recibido críticas de propios y extraños. Por ejemplo recuerda el titular de una nota que hizo Diario Extra cuando salió de Radio Fides, donde decían que él había cambiado el cielo por el infierno en alusión a su cambio de trabajo en Omega y también las palabras de otros que le dijeron que estaba dejando la casa y la seguridad cuando se marchó de Omega.

Si hay algo seguro que tiene el ser humano, aparte de la muerte son los cambios. Es por ello que considera, que Dios se encarga de decir lo que él con palabras no puede expresar y que el tiempo, es el gran aliado para poder trabajar y mostrar lo que más de uno no ha tardado en hablar.

Vida plena.

Andrés Zamora Jara es un hombre de fe con espíritu de lucha. La primera empresa para la que el trabaja es su familia, a pesar de que es consiente que todo ser humano tiene desafíos y compromisos profesionales en su trabajo o carrera, pero la familia es primero y a ella se debe.

Es un hombre dedicado a su esposa Yirlany Garro, a la cual describe como un florecer en el desierto. Admirador de su madre Marta Jara, de quién admira su entrega y tenacidad en el trabajo y la potencia de sus palabras, sin faltar la dedicación y cuido de sus hijas de 15 y 5 años y el bebé que crece en el vientre de su esposa.

Acepta que le gusta planchar ropa y que la misma no se queda sucia, aunque no es muy bueno lavándola y que fijo no se muere de hambre. Su menú es desde galletas soda con atún hasta arroz con huevo o macarrones.

Además de eso Padre Mix en su tiempo libre le gusta compartir con sus amigos, jugar basquetbol y dar charlas motivacionales.

Recuerdos de una carrera fértil

La radio ha sido para Andrés todo una montaña rusa de alegrías y tristezas, de momentos de éxito, lucha constante y reinventarse a diario. Pero los momentos que más recuerda son la perdida de su papá en el año 2000 mientras laboraba para Radio Fides a causa de un infarto y la repentina muerte de su hermano, que murió producto de seis puñaladas en un asalto.

Para ese tiempo Andrés trabajaba para Radio Omega y recuerda que sintió el abrazo fraterno de sus oyentes, al recibir las mismas palabras de animó que él transmitía con fe y convicción para apoyar a las personas que pasaban un mal rato. Asegura, que todas esas palabras regresaron a él.

Pero hay un evento que el Padre Mix recuerda muy emocionado. Con voz quebrada, él cuenta la historia de un joven llamado Alex que lo llamó a principios de este año para decirle aborrecía su trabajo.

El joven le dijo a Andrés, que él tenía una enfermedad terminal y que estaba harto de escucharlo tan feliz por la radio mientras lo trasladaban en la ambulancia a las citas al hospital. Una vez Alex le dijo al chofer de la ambulancia que si no quitaba esa emisora, se iba a tirar del vehículo, a lo que el conductor respondió que respetara la radio que él escuchaba.

Cuando Alex recibió el diagnóstico de que la medicina no podía hacer nada más por su salud, un médico le recomendó que se pusiera en paz con Dios y que dejara el odio que sentía.

En una segunda llamada que Alex realizó al aire, le dijo a Padre Mix que tenía quince días de escucharlo y que cuando el médico le dijo su diagnóstico, en la primera persona que pensó fue en él porque siempre tenía palabras positivas.

Alex también le dijo a Andrés que el día en que él llegara al cielo, le iba a agradecer a Dios por la oportunidad de conocerlo, momento que nunca se dio, porque horas después de esa llamada, el joven cayó en coma y murió.

La radio no es para toda la vida.

Andrés Zamora Jara, sabe que nada es para siempre. Tiene muy claro que aunque le gustaría morir haciendo radio, algún día tendrá que despedirse de los micrófonos y la cabina, sea para dar paso a nuevas generaciones o porque la vida así lo quiere.

Actualmente esta enfocado en crear una estrategia de convivencia humana que le permita estar más cerca de su familia y trabajar. Es por ello que él es consciente que la persona que decide sobre su tiempo y que es dueño de su tiempo, es dueño de su vida.

Las prioridades de Andrés Zamora Jara a la fecha son: su familia, su tiempo, sus sueños y hacia eso se dirige. Y como bien lo dice el Padre Mix en sus mensajes de esperanza y alegría: “A la vida póngale sabor, que lo demás se encarga el Señor”.

Report Abuse

If you feel that this video content violates the Adobe Terms of Use, you may report this content by filling out this quick form.

To report a Copyright Violation, please follow Section 17 in the Terms of Use.