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UZACHI 31 años trabajando por el desarrollo de los pueblos, el cuidado de los bosques y la defensa del territorio

En medio de la emergencia sanitaria por el covid-19 que ha paralizado la economía y amenaza la salud de los pueblos indígenas del país, la Unión de Comunidades Productoras Forestales Zapotecos-Chinantecos de la Sierra Juárez (UZACHI) cumple 31 años trabajando de manera organizada y unida fortaleciendo el cuidado de los bosques comunales, mejorando el manejo forestal comunitario, contribuyendo a que cada comunidad mantenga el control de sus territorios.

Esta organización indígena oaxaqueña, integrada por las comunidades zapotecas de La Trinidad Ixtlán, Santiago Xiacuí, Capulálpam de Méndez y la comunidad chinanteca de Santiago Comaltepec, conmemora este 14 de septiembre 31 años de estar dedicada a mejorar la calidad de vida de las comunidades que la integran a través del manejo forestal y la diversificación productiva, lo que la ha convertido en un referente nacional e internacional.

Aunque las comunidades que integran a la Unión tomaron medidas drásticas para evitar contagios de coronavirus en sus territorios, como restringir el ingreso y la salida de personas, no detuvieron del todo sus labores de aprovechamiento forestal, “porque el bosque requiere de los trabajos de manejo para evitar el avance de las plagas forestales y para mantener todos los empleos e ingresos de las familias. Sin embargo, las ventas sí se han visto afectadas,” comenta Manuel Herrera, director técnico de la organización.

“Afortunadamente no hemos tenido contagios en esta región que pongan en riesgo a la población, los empleos se han mantenido y ya se está trabajando en estrategias de reactivación de mercados,” señala Netzar Arreortua, tesorero del Consejo de Administración de la UZACHI.

El manejo forestal en manos de las comunidades es prácticamente la base de la economía en la Sierra Juárez de Oaxaca; además de generar empleos directos en el manejo y aprovechamiento del bosque, hay muchos otros comercios y emprendimientos que dependen de esta actividad, como las carpinterías, mueblerías, los talleres de artesanías y restaurantes que emplean carbón vegetal o leña en sus cocinas.

Por esto, es muy importante destacar el éxito de la UZACHI a lo largo de más de tres décadas. Esta organización “es un ejemplo de que las comunidades y pueblos indígenas tenemos la capacidad de manejar y aprovechar nuestros territorios de forma sustentable,” resalta Netzar Arreortua.

Los orígenes

El origen de la organización se remonta a la lucha que dieron las comunidades de la Sierra Juárez en la década de los 80 para recuperar la soberanía sobre sus bosques y sus territorios.

“Con ese movimiento de lucha, las comunidades impidieron que se renovarán las concesiones forestales que el gobierno federal otorgaba a la empresa paraestatal Fábrica de Papel Tuxtepec (Fapatux), que sacaba la madera sin ninguna restricción, no consideraba la sustentabilidad y solo daban un pago simbólico a las comunidades”, detalla el profesor Netzar.

Las concesiones forestales que entregaba el gobierno tenían una vigencia de 25 años y antes de que se renovará la concesión a Fapatux, las comunidades de la Sierra se movilizaron y lograron recuperar su soberanía sobre los bosques.

“El gobierno decía que se entregaban las concesiones a privados porque las comunidades no tenían las capacidades técnicas ni económicas para realizar el aprovechamiento, Sin embargo, a más de 30 años de aquella movilización las comunidades han demostrado su capacidad con creces generando economías sustentables y asegurando la conservación de los bosques para el futuro,” resalta Arreortua Martínez.

Desde que las comunidades recuperaron la soberanía para aprovechar sus bosques el camino no ha sido fácil, pues se tuvo que constituir un cuerpo técnico que elaborara los estudios necesarios para el manejo del bosque, que hasta el día de hoy se integra por profesionistas de las propias comunidades. “El cuerpo técnico de la UZACHI es un grupo de jóvenes que aportan nuevas visiones y habilidades que se complementan con la experiencia de los mayores, así se toman mejores decisiones con un espectro más amplio,” indica Manuel Herrera.

Las comunidades que integran la UZACHI suman una superficie total de 26 mil hectáreas, de las cuales el 88% son áreas forestales con muy buen potencial productivo por sus tasas de crecimiento. Y por sus buenas prácticas de manejo del bosque la organización obtuvo la primera certificación de manejo forestal del FSC de bosque templado frío en México y desde 1996 no han perdido ese estatus.

Amenaza minera

Una amenaza que ha generado una enorme preocupación en las comunidades forestales de la Sierra Juárez, incluidas las que conforman la UZACHI, son las concesiones mineras otorgadas por el gobierno federal a particulares. “La minería no es compatible con la biodiversidad y la sustentabilidad, porque genera muchos contaminantes con los procesos de lixiviación de los minerales que generan severas afectaciones a la salud humana, la contaminación de los cuerpos de agua; también implica la remoción del suelo y la vegetación y la pérdida de biodiversidad,” resalta Netzar Arreortua.

En la Sierra Juárez se han otorgado 25 concesiones a esta actividad extractiva sobre una superficie mayor a las 54 mil hectáreas. Tan solo en el distrito de Ixtlán–Capulálpam están concesionadas 12 mil 602 hectáreas.

Por si fuera poco, “en estas comunidades nos regimos por usos y costumbres y no fuimos consultados ni notificados sobre la asignación de esas concesiones. Esto constituye una violación a los derechos de los pueblos.”

Plantea que “en Capulálpam tenemos muy claro que no queremos minería, porque los tajos a cielo abierto significan acabar con la vida. La minería no es un modelo de desarrollo, es destruir la vida para que se queden los recursos unos pocos.”

Gracias a la fuerte gobernanza comunitaria en la región las comunidades se han movilizado para protestar e impedir que se autoricen los proyectos de exploración y extracción minera.

Netzar Arreortua asevera que la vocación de la región es forestal no minera. “Hemos demostrado que el manejo forestal sustentable permite preservar los bienes naturales para el futuro y generar bienestar para la gente.”

Nuevos proyectos

Nuevos proyectos

El manejo forestal es mucho más que extraer madera, implica dar tratamientos para permitir una mejor regeneración, monitorear suelo, agua y biodiversidad. Realizar trabajos como podas, aclareos, chaponeos, contar con brigadas contra incendios y tratamientos para evitar el avance de las plagas.

Todas estas actividades permiten obtener beneficios adicionales de bosque como un mayor escurrimiento de agua a los mantos acuíferos, retención del suelo y captura de carbono, explica Manuel Herrera.

Añade que todos participan en estas tereas en el bosque: hombres y mujeres. La participación de las mujeres es fundamental para consolidad los emprendimientos productivos, no solo en actividades operativas en el bosque, también en la dirección y toma de decisiones de las comunidades.

“Con los procesos de migración en la región y relevos generacionales cada vez hay más mujeres que tienen derechos agrarios y que asumen cargos de responsabilidad en sus comunidades, ejemplo en la Sierra Norte fue que en años anteriores una mujer fue comisariada de bienes comunales en Analco,” y se observa su participación en asambleas y cargos municipales, refiere el director general de UZACHI.

En la organización las mujeres son una pieza fundamental en el desarrollo de los proyectos. La subdirección general de la organización la encabeza Laura Jiménez, maestra en ciencias con amplia experiencia y conocimiento en manejo forestal.

Con la participación de mujeres, jóvenes y personas mayores con amplia experiencia de vida la UZACHI ha logrado reconocimientos muy importantes como el Premio al Mérito Forestal, la Mención Honorífica al Premio al Mérito Ecológico, el reconocimiento internacional “Gift to the Earth”, entre muchos otros.

Su modelo de organización, acompañamiento técnico y manejo de sus recursos naturales se ha replicado en otras regiones y es considerada como una comunidad escuela para capacitar a otros ejidos y comunidades forestales que pretendan realizar un manejo sustentable de sus bosques.

Actualmente trabajan en la consolidación de una comercializadora de todos los productos que se producen en las comunidades que integran la UZACHI. “Es necesario que avancemos en esa dirección para reducir el intermediarismo y obtener mejores ingresos por todo el trabajo que realizamos. Asimismo, queremos consolidar un mercado diferenciado de productos certificados de madera que garanticen su legal procedencia y la sustentabilidad en su fabricación”, subraya Manuel Herrera.

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