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LA GRANA COCHINILLA EN LA COLECCIÓN FRANZ MAYER EXPOSICIÓN DIGITAL

Con motivo del Día Internacional de los Museos, el Franz Mayer exhibe por primera vez en formato digital las obras de su colección que presentan grana cochinilla, uno de los colorantes nativos de México que impregnó de rojo y transformó la historia del arte en todas sus disciplinas.

El uso en Mesoamérica de la gran cochinilla —insecto parásito, en concreto la hembra, de algunas variedades de nopales— fue anterior a la conquista y se le menciona en los códices del México precolombino. Los pintores y los tintoreros la empleaban para teñir madera y textiles, así como para pintar murales y cerámica. Desde la segunda mitad del siglo XVI, el gobierno español mantuvo el monopolio de su comercio, produciéndola en haciendas de la Nueva España (hoy México) bajo el sistema de encomiendas. Su apogeo se dio en los siglos XVII y XVIII. A partir del siglo XIX, con la aparición de los colorantes sintéticos y la competencia de su producción con otras regiones del mundo, la grana cochinilla empezó a cultivarse a menor escala en México.

A través de un recorrido virtual, expondremos la diversidad de técnicas y soportes excepcionales en los que se aplicó la grana cochinilla. 450 años de cultura material —textiles, documentos, escultura, mobiliario y pintura—, revelan el privilegio que significó poseer piezas teñidas de rojo cochinilla, su reconocimiento como símbolo de poder y estatus social, su vínculo religioso y la devoción de los grandes maestros del arte popular, las artes decorativas y las artes plásticas por un peculiar insecto portador del anhelado carmín.

Plano de la Imperial México con la nueva distribución de territorios parroquiales

En 1772 el arzobispo Lorenzana aprobó una nueva distribución de las parroquias de la ciudad de México y encargó a José Antonio de Alzate y Ramírez (México 1737-1799) la realización del Plano de la Ymperial México con la nueva distribución de territorios parroquiales. Si bien a la postre fue modificado por la resistencia de las parroquias, desde 1767, el bachiller Alzate había preparado diversos modelos cartográficos donde discutió y reflexionó sobre la traza urbana, sus barrios y sus moradores. Un análisis de su composición nos muestra las ideas ilustradas sobre la imagen de la ciudad, acentúa la coexistencia de los planteamientos ilustrados con otras concepciones barrocas que aportaron una dimensión adicional de significados alegóricos a la urbe, representada como la Nueva Jerusalén.

En paralelo Alzate y Ramírez venía trabajando en una obra monumental sobre la manera de producir y procesar la grana cochinilla según las técnicas indígenas de la diócesis del obispado de Oaxaca. Intitulada Memoria sobre la naturaleza, cultivo y beneficio de la grana (Ciudad de México 1777), fue la primera relación novohispana que describió y mediante planchas con dibujos expuso los conocimientos y secretos de su cultivo y beneficio.

Plano de la Imperial México con la nueva distribución de territorios parroquiales. José Antonio Alzate y Ramírez (Ozumba, Nueva España, 1737 – Ciudad de México, Nueva España, 1799). Tinta, acuarela y grana. Nueva España (México), 1772.
Biombo de La Conquista de México y Vista de la Ciudad de México

Uno de los mayores prodigios en esta colección es el biombo de diez hojas que relata los pormenores de la Conquista de México, a través del encuentro entre Cortés y Moctezuma II Xocoyotzin. La exaltación criolla que tuvo lugar durante la Ilustración y las Reformas Borbónicas, para legitimar los derechos de los españoles nacidos en América, es el fundamento de esta obra.

En su anverso aparece un registro preciso de la Ciudad de México, con su traza reticular, plazas, calles, iglesias, palacios y jardines. Con el número 12 se identifica el antiguo Hospital y Convento de San Juan de Dios, sede actual del Museo Franz Mayer.

Biombo de La Conquista de México y Vista de la Ciudad de México. Óleo sobre tela y hoja de oro. Fines del siglo XVII - principios del XVIII. Nueva España (México)

Biombo de Los cuatro elementos y las artes liberales

Por su intenso color rojo, la grana cochinilla mexicana fue utilizada, desde el siglo XVI, por los pintores más importantes de varios países europeos y americanos. Los pintores quisieron que los cortinajes, ropas y tapetes representados en sus obras alcanzaran los mismos tonos rojos saturados y brillantes que los tintoreros lograban en los textiles. Tal es el caso de este biombo pintado por Juan Correa (Ciudad de México, Nueva España [hoy México], ca. 1646–1716) a finales del siglo XVII, en donde las telas rojas fueron realizadas con grana cochinilla.

Este biombo perteneció al agustino Payo Enríquez de Rivera (Sevilla, España, 1622–Amavida, España 1684), arzobispo de la Ciudad de México (1668-1681) y virrey de la Nueva España (1673–1680). Su interés por la literatura clásica, las artes, la filosofía y la teología motivaron la creación del proyecto iconográfico de esta obra, la cual aborda el binomio naturaleza/arte.

Biombo de Los cuatro elementos y las artes liberales. Juan Correa (Nueva España, ca. 1646- Nueva España, 1716). Nueva España, ca.1655-1720. Óleo sobre tela.

La Virgen de los Remedios

La Virgen de los Remedios que resguarda el Franz Mayer es un ejemplo excepcional de la grana cochinilla aplicada a esculturas polícromas de madera. Su uso se presenta en la túnica, en la que destaca el estofado rojo (cochinilla) con motivos florales en azul con blanco y oro. Una cenefa dorada minuciosamente punzonada imitando un encaje se observa en el dobladillo. El excelente encarnado realizado en el rostro y manos de la Virgen y el Niño, así como en los ángeles que los sostienen también merece ser mencionado.

La Virgen de los Remedios fue la primera imagen mariana venerada en la Nueva España (hoy México). Es la patrona de las lluvias, defensora de los españoles, abogada de los indígenas y conquistadora de México.

La Virgen de los Remedios. Autoría desconocida. Nueva España (hoy México), siglo XVIII. Madera tallada, dorada, policromada, estofada, punzonada y esgrafiada.

Papelera

Papelera. Segunda mitad del siglo XVIII. Pátzcuaro, Michoacán, Nueva España (México). Madera de pino laqueada, grana cochinilla y aplicaciones de hierro forjado.

El uso de la grana cochinilla con la laca o maque fingido desarrollado en Pátzcuaro, Michoacán en mobiliario durante el periodo Virreinal es uno de los mejores ejemplos de la confluencia de técnicas y estilos asiáticos, mesoamericanos y europeos Por la demanda de piezas de mayores dimensiones los talleres de Pátzcuaro pronto tuvieron que adaptar la técnica para cubrir superficies mayores, y para ello sustituyeron el bruñido con tierras y aceites mexicanos y aplicar capas de almagre fijados con goma laca, sobre el cual se aplicaba la decoración, técnica que se llegó a conocer como japán o jappaning o remedo de Japón.

Atril de laca mexicana

Atril de laca mexicana. Nahua. Olinalá, Guerrero, Nueva España, ca. 1760. Madera laqueada decorativa con técnica de rayado en rojo grana, verde y blanco sobre naranja.

El descubrimiento de una jícara laqueada y decorada con la técnica de rayado en la Cueva del Gallo, Morelos con datación ca. 500 a.N.E. es el antecedente más antiguo de la técnica del rayado que caracteriza a Olinalá, Guerrero. La confirmación del uso de la grana cochinilla como uno de los pigmentos empleados fortalece su origen prehispánico. Consistente en la aplicación de dos a tres capas de tierras calcitas finamente molidas que conforman una dolomía y el aceite de chía como secante, con la punta de una pluma de guajolote se devastan las capas secas para formar los animales, flores y punteados. Si bien se ha considerado que Olinalá fue influenciado por el paso de las lacas orientales llegadas en el Galeón de Manila en su paso hacia Veracruz y de allí a Europa, lo cierto es que hubo una tradición prehispánica y la influencia sería -mas bien- en la incorporación de la madera y algunos motivos europeos como figuras vestidas a la usanza del siglo XVIII.

Ejecutoria otorgada a Alonso de Marquina

Este ejemplar, emitido en la Cancillería de Valladolid, es resultado del trabajo de un escribano real, un encuadernador y un artífice gráfico. Fue realizado sobre un pergamino y la caligrafía con tinta china. En las imágenes, letras capitulares y demás ornamentos utilizaron pintura al temple.

Los intensos rojos, que predominan y le añaden un toque de elegancia, fueron preparados con un pigmento a base de grana cochinilla. Este colorante, soluble en agua, fue comercializado durante el siglo XVI en el mercado europeo de tal forma, que pasó a convertirse en una de las materias primas más cotizadas entre los artistas europeos. A partir de lo anterior, se puede inferir que su propietario perteneció a una clase social acomodada, ya que no cualquiera podía pagar por un documento nobiliario de tales características materiales.

Ejecutoria otorgada a Alonso de Marquina. Valladolid, España, 1567 Tinta china y pintura al temple con pigmento a base de grana cochinilla sobre pergamino.

Colección Ruth D. Lechuga

Enredo

Los enredos de varios pueblos del valle de Oaxaca se distinguen por la lana teñida con grana cochinilla y el tejido utilizando sargas compuestas que forman pequeños rombos casi imperceptibles a la vista. Al ser tejidos en telar de cintura se requiere agregar varios lizos al telar para obtener estas figuras. De uso ceremonial, se había sustituido el tinte natural por anilinas sintéticas, iniciándose un proceso de recuperación a partir de la década de los 1990.

Enredo ceremonial. Zapoteco del Valle Ocotlán, Oaxaca, ca. 1945. Lana teñida con grana cochinilla. Dos lienzos tejidos en telar de cintura. Colección Ruth D. Lechuga.

Alhajero

La recuperación de la grana cochinilla como pigmento en la laca mexicana fue posible a principios de la década de los 1990, gracias a un proyecto financiado por la Fundación Cultural Bancomer a Amacup (Asociación Mexicana de Arte y Cultura popular, A.C). Con la participación de 25 artífices se realizaron tres encuentros en Chiapas, Guerrero y Michoacán, compararon sus materiales y técnicas y se les compartieron escritos antiguos sobre los pigmentos naturales que habrían sido sustituido por pigmentos minerales industrializados. A través de la experimentación se logró la recuperación de varios, entre éstos del ocre (limonita) y la grana cochinilla (Dactylopius coccus), el cual con un toque de negro de ocote y el aceite de chía aporta una profundad de espejo. El Museo Franz Mayer realizó la exposición y publicación Lacas Mexicanas en 1997 con piezas de su colección, de Ruth D. Lechuga y los resultados del proyecto.

Nahua. Benigno Santos Menor. Temalacatzingo, Guerrero, 1996. Bule recortado, asa de calabaza comestible, aceite de chía, grana cochinilla y tierras colorantes. Técnica de la laca mexicana Colección Ruth D. Lechuga.

Rebozo

Recientemente restaurado, este rebozo realizado con seda criolla de Oaxaca y teñido (probablemente) con grana cochinilla y mordentes ácidos para los rojos y naranjas, muestra una gran elegancia con sus listados gruesos con patrón repetitivo y el remate de un rapacejo en cada punta. Desde finales del siglo XVIII se daba cuenta de la elaboración de rebozos en Oaxaca, aún cuando se desconocen detalles de la técnica empleada. La seda criolla fue introducida por los españoles donde se cultivaba la grana cochinilla, tanto en la mixteca alta como en la zona zapoteca de la Sierra y el valle de Oaxaca.

Rebozo. Zapoteco del Valle Ocotlán, Oaxaca, ca. finales del siglo XIX. Seda criolla de Oaxaca, probablemente teñida con grana cochinilla y colorantes silvestres para los verdes grisáceos. Tejido en telar de cintura y rapacejo anudado, triangular, con flecos cortos Colección Ruth D. Lechuga