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Uganda: el azote de la malaria a la población infantil Profesionales sanitarios del hospital de dénia en Kamwenge

Un grupo de profesionales del Servicio de Pediatría del Hospital de Dénia, encabezado por el pediatra jubilado y ex-jefe del equipo, Luis Santos ha viajado este verano a Kamwenge, una pequeña población del oeste de Uganda, para llevar a cabo una misión médica.

La patología más frecuente en Kamwenge es, sin duda, la malaria. Según subraya del Dr. Santos “hubo días que de los 16 niños ingresados, todos tenían ese diagnóstico como motivo principal de ingreso.Algunos no lo superaron.
Delegación dianense: María José Benlloch, pediatra; Carla Roma, enfermera pediátrica; Luis Santos, pediatra y María Beneyto, pediatra.

Además del Dr. Santos, el grupo de profesionales sanitarios dianenses, formado por las doctoras María José Benlloch y María Beneyto, y la enfermera pediatrica Carla Roma, ha trabajado en coordinación con la ONG española África Directo. En la misión también participó una cirujana del Hospital Severo Ochoa de Madrid y 2 ginecólogas, acompañadas de un enfermero de Alicante. La Organización No Gubernamental apoya un pequeño centro sanitario Health Centre III Padre Pío, levantado hace ocho años y al que ha dotado, desde hace 2, de un pequeño quirófano.

Luis Santos y María José Benlloch, pediatras del Hospital de Dénia

La delegación pediátrica dianense ha desarrollado la mayor parte de su labor en el citado centro; un punto asistencial que dispone una sala de puérperas y un paritorio, en el que se registran una media de 80 nacimientos mensuales. Además, dispone de una sala de pediatría con 12 camas y otras dos salas de hombres y mujeres adultos, en las que también ingresan niños, ya que la infantil es la población con mayor frecuentación hospitalaria.

La Dra. Benlloch en el hospital de Kamwenge

La patología más frecuente en Kamwenge es, sin duda, la malaria. Según subraya del Dr. Santos “hubo días que de los 16 niños ingresados, todos tenían ese diagnóstico como motivo principal de ingreso. Conocimos la agresividad de esta patología en niños pequeños, que les genera anemias en los limites incompatibles con la vida. La niña más grave que se salvó gracias a repetidas transfusiones y un agresivo tratamiento por luchar contra su hipovolemia, tenía una hemoglobina de 1,3 mg/dl pero un par de niños no lo superaron.

La Dra. María Beneyto forma a las enfermeras ugandesas en reanimación neonatal

Además de la malaria y sus complicaciones, los problemas respiratorios, la desnutrición, los abscesos y cardiopatías congénitas son las patologías más frecuentes que se diagnostican en esta zona del sur de Uganda. Allí los medios diagnósticos son escasos, por lo que los profesionales sanitarios locales realizan infinidad de “diagnósticos de presunción”, lo que les lleva a realizar un uso abusivo de los antibióitcos de amplio espectro.

Según Luis Santos: “nuestra idea inicial era dedicar el mayor tiempo posible a formar al personal sanitario local pero se nos hizo muy difícil, debido a la carga asistencial que tenían, con un goteo constante de pacientes desde bien temprano por la mañana. No obstante, pudimos dedicar sesiones a entrenar a las matronas en la reanimación y cuidado postnatal del recién nacido”.
Delegación dianense en las afueras del Hospital ugandés de Kamwenge

La pediatra María José Benlloch asegura que el Hospital de Kamwenge atiende a la población más pobre de la zona. “No cobra por consulta, ni por estancia, ni por las intervenciones quirúrgicas, que casi se limitan a cesáreas, asegura la Dra Belloch. Al alta solo pasan factura de la medicación consumida. Aun así, añade la pediatra dianense, nos llamó la atención que, cuando el paciente es dado de alta, manda un familiar a su poblado para conseguir el dinero para pagar, lo que puede tardar algún día. De manera que el alta es una auténtica mudanza, añade Benlloch, ya que las madres suelen llevar siempre un par de niños a su cargo, la esterilla o colchoneta donde ha dormido al lado de la cama del enfermo, el barreño donde han lavado la ropa o donde han llevado la comida, que deben de llevar de casa ya que el hospital no proporciona ningún tipo de hostelería”.

El hospital forma parte de un complejo en el que también se levanta un colegio internado de infantil de unos 500 alumnos y la unidad especial “Saint Anthony” para la enseñanza de niños ciegos, sordos y con problemas de movilidad. Curiosamente este centro docente también está atendido por profesores con distintas discapacidades físicas y sensoriales.

Uganda no es un país tan pobre como otras zonas de África y está preparada para recibir la trasmisión de tecnología y trasmisión del conocimiento que le van a requerir tiempos futuros. En este sentido el equipo de la misión agradece al Hospital de Dénia el material fungible y pequeño aparataje donado, ya que, según el Dr. Santos, “con él realizamos una función vital. El aspirador que llevamos fue utilizado de inmediato en la primera intervención quirúrgica que se practicó. De hecho, añade el ex Jefe de Pediatría del Hospital de Dénia, para dejar constancia de nuestro reconocimiento durante nuestro trabajo en el hospital ugandés, llevamos puestas las casacas que el Servicio de Pediatría utiliza en el centro dianese. De esta manera, nos convertimos en una extensión del servicio de pediatría a miles de kilómetros

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