Alma, mente; soledad y yo.

Volvió la ansiedad, las descargas de energía y la congestión de la nariz; la psicóloga decía que cuando tuviera alguna crisis podía recurrir a ella pero, en realidad no quería llamarla, entonces estaba sola como todas la noches; sola y rota.

La sangre me hervía y subía por todo mi cuerpo, desde los pies hasta la cabeza, la mandíbula se acalambraba y mis dedos de los pies se retorcían como gusanos con la sal. Algo aplastaba mi cuerpo impidiendo que me levantara, sabía que estaba despierta por la sensación del sudor en mi frente y la desesperación de no poder respirar bien. Quería gritar, pero ¿quién iba a escucharme? En cualquier momento iba a vomitar y lo único que pasaba por mi cabeza era "todo estará bien, siempre lo logras" una y otra vez, una y otra vez pero no lograba saciar la calma, segundos después empecé a temblar como un niño en la oscuridad, esto está mal, pensé.

La cabeza me daba vueltas, todo era color amarillo a mi al rededor, mi visión era borrosa y llena de destellos como juegos pirotécnicos ¿qué estaba sucediendo? ¡Maldita sea! Por qué mis sentimientos siempre me defraudaban cuando menos lo esperaba. La soledad me venía bien, bien de vez en vez, pero en otras ocasiones lograba inquietar mi mente metiéndole ideas absurdas de que al alma no le sienta bien tenerla como aliada.

¡Vamos! Saldremos adelante, siempre lo hacemos nos repetíamos mil y un veces mi alma y yo, estamos demasiado desordenadas aún para darnos a conocer.

A veces sonrío para engañar al miedo y no pienso mentir, lo que ven es lo que soy. No soy buena compañía, ni la expectativa de "niña perfecta"; en realidad prefiero el desorden, el cigarro y el café acompañados, los conflictos existenciales y las palabras vanas de amor. Me gusta la poesía y la música reventándome los oídos, soy fría como la nieve, apasionada como el rojo del fuego y como una buena loca siempre me escucharás hablar o quizá llorar. Pensándolo bien; así nos gustamos, por eso decide quedarse, le gusta las canciones que escuchamos y el cigarro que fumamos, le gusta las historias que creo en mi mente y el café por las noches. Por eso siempre al final del día termino así, sola.

Created By
Kate Nateras
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