Carreras de Galgos

La difusión en todo el territorio nacional de las carreras de perros domingo tras domingo, pone en evidencia la necesidad de acciones concretas, cuyo fin fundamental fue lograr la prohibición de las carreras, evitando de este modo el maltrato y la crueldad a la que es sometida esta especie.

Quienes asisten a las carreras lo hacen atraídos por las apuestas, pero ¿es factible pensar que los animales, sean una lotería, una rifa o un juego de casino? A vistas de su explotador, los galgos son considerados recursos asignados a la obtención de ganancias, son herramientas, pierden su condición de ser y se los explota hasta el final. Pasan la mayor parte del día encerrados o atados. Se los droga con un sinfín de sustancias, tales como arsénico, estricnina, cocaína, metanfetaminas, cardiotónicos, sildenafil, cafeína, etc. Estas drogas pueden adquirirse en los mismos canódromos, a través de las redes sociales o por correo.

A los galgos se los entrena para correr de forma cruel, atados a un vehículo, en caminadoras o calesitas, donde los obligan a recorrer muchos km. varias veces por día. La crueldad se extiende a otras especies que se utilizan como cebos: liebres, ñandúes y gallinas.

Alrededor de los tres años, los galgos ya no sirven para correr -sus cuerpos fueron exigidos al máximo, quedando con secuelas tales como daño hepático, daño renal, temblores constantes y convulsiones - por lo tanto se los abandona (descarta), se los deja morir de hambre, o sino quedan para reproducción como padrillos o vientres (solo aquellos que fueron ganadores en algún campeonato). La mayoría de las provincias galgueras, tales como Santa Fe, Mendoza, Córdoba, Entre Ríos o Buenos Aires, tienen en sus calles muchos galgos abandonados, que son los que ya no sirven para la industria galguera, favoreciendo de esta manera el incremento de perros callejeros.

Fomentar este tipo de actividades no es ético - nada puede justificar tomar estas vidas como mercancías descartables, ni su utilización para mero entretenimiento-, es no sólo abogar por el maltrato, la crueldad y la muerte, sino por la cultura del vandalismo y la corrupción que le da forma. Sólo así puede entenderse la posición de aquellos políticos que, incapaces de tomar medidas al respecto, no se muestran dispuestos a actuar en contra de semejante barbaridad cotidiana, en contra de esta violencia social.

Caricatura Inversa del mundo que conllevan los Galgos - Foto: Che Galgo

Para terminar con las carreras de galgo se sancionó y promulgó la ley que prohíbe las carreras de canes en todo el territorio nacional. Además, la sociedad debe comprometerse a denunciar casos de maltrato, carreras, caza, y hacer cumplir las leyes. Con las palabras de la diputada Alicia Gutiérrez, el fiscal Fabio Zabaleta, la abogada Naiara Guida (pertenece a una de las cinco integrantes de Galgos Libres Rosario), Inés Suarez de Proyecto Galgo Argentina, el veterinario Leandro Filipetti (matrícula 1053) y el galguero Oscar Camacho, se podrá constatar el infierno en el que viven los galgos hasta la actualidad.

LA RAZA MÁS CASTIGADA

El Galgo es una raza canina de España. Poseen un gran tamaño, son delgados, muy ágiles, veloces y muy dóciles. “Me llama la atención que no son perros agresivos a pesar del maltrato en el que son sometidos, son muy pegados a la gente, mimosos, obedientes e inteligentes”, remarcó Naiara Guida.

Foto: Galgos (Google)

Además, su principal característica es correr por lo que poseen patas muy largas, lo que les permite alcanzar una velocidad de 80 km/h en pocos segundos. Los galgos son una de las razas más castigadas del mundo, ya que desde que nacen son condenados al sufrimiento, explotándolos hasta su fin.

SUS INFERNALES VIVIENDAS

Los caniles son las “cuchas casas” de estos canes. Vivirán encerrados en estos pequeños rectángulos toda su vida. El galguero posee uno para cada perro y se los libera de allí solamente para ir a entrenar o al momento de viajar para competir. Los galgos en estos caniles, no poseen agua ni comida a su disposición, tampoco es una vivienda cálida en el invierno ni fría en el verano, por lo que sufren día a día allí encerrados. Por otro lado, también poseen pequeños galpones techados de cemento, los mismos se utilizan para la “monta forzada” hacia los perros o bien encierran a las galgas madres mientras amamantan a sus crías.

EL MAL LLAMADO ENTRENAMIENTO

El entrenamiento que conllevan estos animales, hacen que ningún perro desee ser un galgo para pasar por esta situación. Esta preparación es muy cruel, y deben sufrirla todos los días de su vida mientras estén en su etapa de “vida útil”.

Cintas: (caminadoras) son subidos a la máquina, amarrados del cuello y sostienen un ritmo demasiado acelerado por varios minutos.

Cintas caminadoras - Foto: Google

Calesitas: esta máquina se trata de un gran círculo cubierto de rejas, donde los perros giran a su alrededor. Este artefacto contiene varias divisiones, en cada una de ellas, se ubican uno o dos canes para entrenar. “En cada espacio, donde va cada perro, hay un fierro que los divide para que no se choquen entre ellos y que gira permanentemente. Al perro no le queda otra que correr porque si frena se lo lleva puesto el caño. Es totalmente insalubre porque al perro se lo fuerza a correr, a entrenar mucho más de lo que su cuerpo le permite y obviamente que trae consecuencias”, explicó Naiara Guida.

Calesitas - Foto: Google

Vehículos: es el que más prefieren los galgueros y el más peligroso, además de exigente para el can. En este se amarra del cuello al animal y se lo hace correr al lado del vehículo, a una velocidad de entre 70 y 80 KM/H por unos 8 km aproximadamente.

Correr amarrados a vehículos - Foto: Google

Caza: En campos abiertos, los galgueros liberan un animal veloz a modo de “cebo”, así el perro lo caza, ya que son cazadores por instinto, y de paso corre.

Cazando - Foto: Google

EL PALERMO DE LOS GALGOS

Entrada del Canódromo "Palermo de los Galgos" - Foto: Proyecto Galgo Argentina

El lugar, denominado ‘El Palermo de los galgos’, está en las afueras de la localidad Inriville del departamento Marcos Juárez, a unos 290 kilómetros al sureste de la capital provincial (Córdoba). Está inscripto como una Asociación Civil, pero no cumple con las condiciones necesarias para estar habilitado, por lo que debería estar clausurado, pero en cambio las carreras aquí se continúan realizando con total normalidad.

Oscar Camacho describió al canódromo como el “más importante del país” porque corren perros nacionales y también participan algunos a nivel internacional de esta competencia. “Es lindo ir y correr, porque es como competir en los JJOO, vos vas y competís con tu perro y contra otros de distintos países y si ganas, te llevas el premio mayor además de ser campeón nacional e internacional”, mencionó.

Este canódromo cuenta con una pista recta de unos 350 metros de largo, grandes tribunas a sus costados para que al menos entre 1500 y 2000 espectadores puedan ver estas carreras desarrollándose, gateras automáticas en la recta principal y una liebre artificial. Para comodidad de la gente, en este lugar hay una serie de instalaciones como parrillas, un servicio de bufet completo, puestos de remate (donde se realizan las inscripciones y apuestas), exposición techada de los canes, venta de insumos para las mascotas, además de un lugar para poder bañar a los perros y grandes estacionamientos para los vehículos que los trasladan al sitio.

TRASLADO INAPROPIADO

A partir de la prohibición de las carreras de canes en provincias como Santa Fe (ley 13.451) o Buenos Aires (ley 12.449), los galgueros continúan participando con normalidad de estas actividades, trasladando a sus perros a canodrómos cercanos. La abogada Naiara Guida a esto explicó que generalmente se los traslada en chatas y a otros directamente en los baúles de los autos. Por otro lado, el galguero Oscar Camacho mencionó que algunos poseen carros con jaulones, los cuales enganchan al auto o camioneta y el perro viaja con mayor comodidad. Cabe mencionar que no todos están en condiciones de adquirir estos carros, por lo que trasladan al perro con los medios a su alcance para participar.

NEGOCIO CLANDESTINO

Desde que un galgo llega a la vida de un galguero, todo cambia en el futuro de este ser vivo. Un galguero inicia su vínculo en esta temática consiguiendo un galgo, ya sea comprando un cachorro, una yunta (pareja de galgos puros), en un trueque o si este posee suficiente dinero, compra un galgo en el exterior. Desde aquí, empieza el negocio ya que comienzan a entrenarlo y ponerlo en aptas condiciones para competir. En su “vida útil”, los galgueros se encargan de que sus “máquinas” (galgos) estén al cien por cien brindándoles la alimentación adecuada y asistiendo al veterinario por algún percance así estarán a punto para su futuro propósito, correr.

Un galguero nunca posee un solo perro sino que tienen entre tres y hasta más de 30 en su hogar, pero cabe mencionar que no todos los galgueros son iguales, algunos cuidan a sus canes como “reyes” durante toda su vida y otros solo mientras éste le sirve. Todo esto depende además del capital que posea el galguero y el tiempo que les dedique a sus animales.

Cuando un galgo gana alguna carrera, ellos los conservan ya que son “campeones”, incluso cuando ya no corran por alguna lesión o sobre exigencia al tener cierta antigüedad (20 carreras), si son hembras utilizarán los vientres, si son machos serán padrillos. Estos perros pueden una gran cantidad de cachorros (su promedio es ocho, pero pueden ser más), por lo pueden seguir lucrando con ellos en un futuro. Por otro lado, están los que se no poseen mucha suerte (se lesionan o no ganan), estos son descartados por los galgueros, abandonándolos, matándolos o bien, los cambian por materiales o cosas (trueque) porque estos no le sirven.

Negocios clandestinos: Renata, la galga campeona con sus crías - Foto: Bren Pomerantz

Por otro lado, está el negocio de las carreras en donde los galgueros inscriben a sus perros para competir. “Las carreras de galgos son un negocio, es explotar los animales para tener un beneficio. Los galgueros dicen que es una pasión, un hobbie, un deporte pero la verdad que no es nada de todo eso. Es un negocio, es poner los perros a correr para ganar plata”, dijo Inés Suarez. Inscribiendo el can, pagas un monto estipulado por la categoría en el que este correrá, las categorías se dividen por edad y compiten entre seis a ocho perros además, cada una tiene su metraje en pista. A medida que el perro al que apuestes vaya clasificando, el monto y el premio estipulado también seguirán creciendo.

Cada categoría ofrece su premio para el podio de los campeones. Mientras más importante sea el evento, más dinero será el que se ofrezca (comienzan en los $10 mil). Además, las apuestas empiezan con un monto de $100, y pueden terminar multiplicándose esa cantidad hasta por diez. Al finalizar el evento, los campeones se llevan el premio y mejores apostadores se llevan una suma de dinero también. Aquí se manejan enormes cantidades de efectivo todos los domingos, y cabe mencionar que es todo “dinero en negro” (apuestas ilegales y premios).

Galgo de carrera: Jesús - Foto: Bren Pomerantz

LAS DROGAS QUE LOS CONDUCEN HACIA SU MUERTE

Todos los fines de semana, por dos o tres años seguidos, los galgos son inyectados para correr. Estos “cocteles” de drogas que les introduce a los perros, estimulan al can para que este rinda por encima de su nivel normal. Estos componentes están compuestos de un sinfín de sustancias, tales como arsénico, estricnina, cocaína, metanfetaminas, cardiotónicos, sildenafil, cafeína, etc.

Drogas que se les inyectan a los Galgos - Foto: Che Galgo

“Hay pocos controles. Se inspecciona los galgos en el momento previo a las carreras en su estado sensorial, se le toma la temperatura y frecuencia cardio-respiratoria”, afirmó Filipetti. También el veterinario mencionó que en los canodrómos hay “drogas permitidas en determinadas dosis y otras que están totalmente prohibidas” los cuales estos son los derivados del arsénico y estricnina. A estas sustancias los galgueros las consiguen en “un mercado interno dentro del mismo ambiente” ya que los veterinarios no los ofrecen, sino que ellos solamente brindan lo que en registro nacional de drogas de venta pública autoriza a comercializar.

Con el pasar del tiempo, estas drogas van terminando con el galgo, ya que dejan muchas secuelas en ellos como los son el daño hepático, daño renal, temblores constantes y convulsiones. “Hay circunstancias en que usan estos tóxicos y terminan complicando a estos animales, le hacen mal a su organismo. Producen alteraciones físicas y psíquicas y es por eso que los veterinarios hacemos el control cuando se presentan los perros antes de correr”, remarcó.

Estos galgos se exigen al máximo todos los domingos en el canodrómo, sobre exaltados y salen disparados de las gateras, alcanzando una velocidad de hasta 110 km/h con las drogas en su sangre. “Son todos estimulantes en el sistema nervioso en el momento salen disparados. Es como que el metabolismo está al máximo rendimiento, pero el tema es que después esos perros no tienen mucha vida”, comentó Inés Suarez. La activista también agregó que de esta forma “los perros no pasan los tres años de vida”, ya que sus organismos se encuentran deteriorados. Una vez finalizada la carrera, al galgo lo vuelven a pinchar suministrándole suero o leche para así aliviar el efecto que le causó este doping.

Cartel expuesto en el Canódromo "Palermo de los Galgos" - Foto: Google

NO A LA LEGALIZACIÓN, SÍ A LA PROHIBICIÓN

Los galgueros hacían cualquier cosa por legalizar las carreras de galgos, ya que para ellos es una pasión y los galgos corren por diversión e instinto. Oscar Camacho frente a la situación expresó: “Lo ideal sería que el gobierno autorice a las carreras, que sea todo legal, ahí se va a poder controlar. Sería ideal que se legalicen para todos los galgueros, es lo mejor que pueda haber”. El galguero expresó que desde su posición que “el galgo nació para correr” y es por esta razón que ellos los utilizan “para hacer esta pasión que es correr carreras de galgos”. Además el galguero agregó que “se apuesta porque es la diversión”, o sea claro está que este tipo de evento es mero entretenimiento para estas personas.

Además Filipetti también opinó: “Estoy a favor de la reglamentación para que no sigan corriendo en lugares clandestinos, donde los animales sean maltratados físicamente o con sustancias tóxicas. Si esto se prohíbe, va a seguir haciéndose sin control y en forma clandestina; por eso considero que lo mejor es la reglamentación. Necesitamos de la ley, así se implementa en todos los canódromos, de lo contrario que no haya carreras”, expresó.

Por otro lado, la activista Inés Suarez frente a esta realidad incontrastable que viven los galgos, garantizó que es necesario prohibir las carreras de perros, porque definitivamente es la manera de desmantelar la base de esta industria cruel y sanguinaria. “Queremos que se prohíban porque estamos en contra del negocio a costilla de los perros galgos”, expresó.

Debido al trabajo realizado por todos (activistas, proteccionistas, políticos, etcétera) quienes estaban a favor de que salga la ley en el territorio argentino, el sueño de muchos galgueros y de veterinarios, como el caso de Filipetti, se terminó. Si además de esto se le suma el compromiso de la gente aportando un granito de arena al denunciar cualquier acto sospechoso que involucre a la especie (galgos), las carreras tampoco se harán en forma clandestina en ninguna parte.

LEYES: UN FINAL FELIZ

La ley 13.451, es la cual prohíbe que se realicen carreras de canes en la provincia de Santa Fe. Fue presentada y entró en vigencia en noviembre de 2014, y se promulgó en enero 2015. Esta ley, esta abarcada y va de la mano con la ley 14.346 que es la de maltrato animal. A esto la diputada Alicia Gutiérrez mencionó: “Hemos sido pioneros en un montón de leyes. Muchas las he presentado yo pero no trabajo sola ni es una idea que se me haya ocurrido solo a mí, sino que trabajo en una red de organizaciones de la sociedad civil que son las que trabajan permanentemente todos los temas que tienen que ver con los animales y ellos ahora han conformado la ONG en red. Permanentemente me han asesorado, hemos trabajado conjuntamente en numerosos proyectos y los hemos llevado a la práctica y ellos se han encargado de hacer un seguimiento en toda esta persecución en los Diputados y Senadores para que estos los tomen y los aprueben a estos proyectos”.

Leyes Provinciales - Foto: Proyecto Galgo Argentina

Finalmente, se logró sancionar la ley que prohíba estas carreras a nivel nacional. Si bien, primeramente se necesitó que los Diputados Nacionales aprueben el Proyecto de Ley que obtuvo media sanción en el Senado de la Nación, refiriéndose a la ley de prohibición de Carreras de Perros en la República Argentina (N° 0078 – S – 2015).

Este proyecto de ley fue presentado por la Senadora Magdalena Odarda:

Artículo 1º- Queda prohibido en todo el territorio nacional la realización de carreras de perros, cualquiera sea su raza.

Artículo 2º - El que por cualquier título organizare, promoviere, facilitare o realizare una carrera de perros, cualquiera sea su raza, será reprimido con prisión de tres (3) meses a cuatro (4) años y multa de cuatro mil pesos ($ 4.000) a ochenta mil pesos ($ 80.000).

Artículo 3° - Esta ley se tendrá como complementaria del Código Penal.

Artículo 4° - Comuníquese al Poder Ejecutivo Nacional

Cada vez la ley estaba más cerca, debido a que el pasado 25 de octubre (2016), se llevó a cabo una reunión en el Congreso por lo que la Comisión de Legislación General, presidida por el diputado Daniel Lipovetzky dictaminó a favor de la ley de prohibición de carreras de perros a nivel nacional. Fue así que rápidamente se pudo proceder con el objetivo y así se sancionó la ley para que, posteriormente, el día 17 de noviembre se promulgue la misma conocida con el número 27.330 y entró en vigencia el 2 de diciembre para acabar con las carreras de perros en Argentina.

Hasta ese 17 de noviembre, Naiara Guida había declarado que las carreras de canes a nivel nacional “no estaban prohibidas, pero tampoco estaban reguladas”. Refiriéndose al tema, antes de que se sancione y promulgue la ley, el fiscal Fabio Zabaleta explicó: “La municipalidad que es quien autoriza o no, es la autoridad encargada de controlar estos eventos. Si la autoridad encargada de controlar esos eventos constata un evento donde se está maltratando un animal, tiene que labrar las actuaciones o sea levantar un acta con las pruebas y ahí que envíe eso a la justicia y para que se sancione. Si lo habilita la municipalidad, está hecho”. Este motivo es un ejemplo del por qué las carreras de galgos se siguen realizando, ya que muchos galgueros (como Oscar Camacho), trabajan en la municipalidad y así facilitan los permisos para su realización.

Ley 27330 - Foto: Proyecto Galgo Argentina

La crueldad, esclavitud, abuso, tortura y explotación, no se regula. No hay forma correcta de hacer lo incorrecto. Los animales merecen respeto es por eso que se debía terminar con las carreras de galgos y era necesario que se sancione y se promulgue la ley de prohibición de las mismas en todo el territorio nacional, para así de este modo, acabar con toda esta mafia.

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