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Niños separados en la frontera El gobierno de Trump es objeto de fuertes críticas, tanto a nivel nacional como internacional, por la separación desde principios de mayo de más de 2.300 menores de sus padres inmigrantes, la mayoría de ellos huyendo de la violencia que asola Centroamérica.

Los niños separados de sus padres en el límite entre México y Estados Unidos son retenidos por patrulleros fronterizos en espacios cercados que parecen jaulas, donde los pequeños "lloran y gritan llamando a sus mamás", contó una pediatra que visita centros de detención temporal en Texas, entre ellos los de bebés y niños pequeños.

Según cifras oficiales, entre el 5 de mayo y el 9 de junio, 2.342 niños y jóvenes inmigrantes han sido separados de sus padres en la frontera sur.

"Desde afuera, podíamos escuchar las voces de niños que parecían estar jugando o riendo, pero cuando nos abrieron la puerta, vimos cómo 20 o 30 niños de cerca de 10 años, encerrados en uno de estos recintos de valla metálica, estaban llorando, gritando y llamando a sus mamás", dijo la pediatra Marsha Griffin.

Las mamás eran recluidas en otra jaula a unos 15 metros. "Algunas podían ver a sus hijos pero no podían acercarse, otras no llegaban a verlos. Y los niños estiraban sus manos a través de la valla metálica, llorando y tratando de alcanzar a sus mamás".

"Era horrible", contó Griffin, quien lleva diez años examinando la situación de los niños retenidos en la frontera entre Texas y el estado mexicano de Chihuahua.

Las autoridades han divulgado imágenes de los centros que retienen niños, pero el público no ha visto los bebés. FOTO AFP

La separación familiar lleva años ocurriendo, pero era aplicada a discreción de los agentes de la patrulla fronteriza hasta el 5 de mayo, cuando el presidente Donald Trump implementó una política de "cero tolerancia".

Los inmigrantes que entran a Estados Unidos ilegalmente por el límite con México, así como los que lo hacen pidiendo asilo, son enviados a un "centro de detención" de la patrulla fronteriza.

Allí, son retenidos en espacios cercados por vallas metálicas, divididos por edad y género. Los hermanos también pueden quedar separados. Esto puede durar 72 horas, hasta que el caso es resuelto o los niños son enviados a refugios del Departamento de Salud.

Como estos centros de detención temporal comienzan a desbordarse por la llegada continua de niños separados de sus padres, surgen nuevas soluciones del gobierno.

En el desierto de Chihuahua, todo lo que se ve alrededor es plano, marrón, con algunos arbustos a lo lejos y un horizonte líquido por el calor. Allí, en medio de la nada, las autoridades instalaron un campamento donde retiene a los niños inmigrantes clasificados como "sin acompañante".

En este nuevo campamento, se pueden contar al menos 18 carpas blancas. Por ahora alberga muchachos de 16 y 17 años y tiene unas 360 camas y se espera que alcance 4.000. Fue levantado la semana pasada en El Tornillo, un pueblo reseco cerca de El Paso, en el límite entre Texas y México.

Los niños separados muchas veces son reclasificados como "sin acompañante", han explicado abogados.

Llanto, pánico y paranoia

Cuando la encontraron tenía tres años, estaba sola en un refugio sin saber de su madre, que entonces ya había sido deportada a Centroamérica.

La historia de esta niña, a la que llamaron Laura, fue contada por Jonathan Barrales, coordinador en el Centro Legal de los Defensores de Inmigrantes, quien visita albergues donde son colocados los menores mientras sus padres o familiares adultos son procesados por cruzar ilegalmente la frontera.

"Lo que estamos viendo es realmente una tragedia", expresó Barrales, que relató las historias de otra chiquilla que solo hablaba un dialecto indígena, de un niño que rogaba volver con su familia para su cumpleaños y otra que simplemente rompía en llanto cada vez que escuchaba la palabra "mamá".

Era un grito desesperado como el que quedó registrado en un audio difundido esta semana por el reconocido sitio ProPublica que estremeció a Estados Unidos.

"¡Mami!", "¡quiero ir con papá!", claman los pequeños en esta grabación desde el interior de una instalación de la Patrulla Fronteriza en la que se escucha a niños llorar mientras un agente bromea: "Tenemos una orquesta... Faltaba el maestro".

"Primero muerta"

Luisa, de 35 años, no puede imaginar que la separen de sus hijos. "Primero muerta", dijo en Westlake esta guatemalteca que pidió cambiar el nombre porque, aunque lleva 18 años en el país, no tiene documentos. "El día que me quiten a mis hijos me matan", añadió la mujer, que dijo sentirse con suerte por no haber pasado por eso.

Andrea tiene 32 años, tres hijos y uno en camino. Vive en Estados Unidos desde hace 13 años y asegura que "no hay paz" con este gobierno

"Uno viene huyendo de la violencia, huyendo de las llamas y nos lanzan a la brasa", indicó.

El único cambio posible es "solo saliendo Trump", dijo José resignado, pues en tres meses tendrá que volver a México tras 20 años en Estados Unidos porque su esposa firmó una deportación voluntaria.

"Ya nosotros no podemos hacer nada", añadió, tras descartar separarse de su familia. Trinidad indicó que en los últimos tres a seis meses notaron una radicalización de la política migratoria.

Es lo que ha pasado con muchos de los niños separados. Familiares de sus padres no pueden asumir la custodia porque necesitan estar legalmente en el país (antes no era un requisito).

Laura, de cuatro años y que pudo ser entregada a su familia en Estados Unidos, se reunió de nuevo con su madre que volvió a cruzar la frontera.

Estrés tóxico

Los pediatras alertan del "estrés tóxico" que padecen los niños detenidos en estos "centros de detención", que albergan tanto a menores de edad que migraron solos, como a los que fueron separados de sus padres.

"Separar a los niños de los padres contradice todo en lo que nosotros creemos como pediatras", dijo la presidente de la Asociación Americana de Pediatría (AAP), Colleen Kraft.

La asociación detalló en un comunicado que "el estrés tóxico, causado por la exposición prolongada a estrés intenso, tiene efectos nocivos para la salud a corto y largo plazo (...) que pueden contribuir a condiciones crónicas como depresión, estrés postraumático y enfermedades cardiovasculares".

"Estos niños pasan por un proceso de estrés tóxico y trauma, porque no saben lo que va a ocurrir con ellos", dijo Griffin.

Como pediatras, "sabemos el severo daño que esto está causando en este mismo momento a cientos y cientos de niños. Creo que somos mejores que eso. Como país, ciertamente creemos que todos los niños son valiosos".

Judith Cohen, profesora de psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Drexel dice que estos menores pueden evitar quedar traumatizados de por vida si se atienden dos condiciones: que se les proporcione seguimiento a largo plazo, y una reunificación rápida con sus padres.

"Primero hay que recordar que estos niños ya han sufrido un trauma: no provienen de situaciones felices y saludables, han huido de situaciones peligrosas en su país, pandillas, violencia familiar, abuso sexual. Estos niños no salen con mentes y cuerpos sanos. Cuando agregamos a un niño ya traumatizado el trauma de la separación brutal de sus padres, le quitamos una fuente de protección y de apoyo.Cuanto más joven es el niño, más lo sentirá como una amenaza. Temerá por su vida", afirma.

Los niños separados en la frontera son transferidos a centros de acogida en Nueva York u otros estados por la Oficina de Reasentamiento de Refugiados.

Las imágenes desgarradoras y las grabaciones de audios y videos en que se escucha llorar a muchos pequeños retenidos en centros fronterizo, divulgadas en los últimos días, han provocado una tormenta de oposición al presidente Trump por su manejo de la inmigración ilegal.

En un principio el presidente Repúblicano insistió en su política de separación de familias inmigrantes en la frontera y exhortó al Congreso a solucionar con una ley el tema, pero este miércoles cedió y anunció que firmará un decreto para ponerle fin.

"Queremos mantener a las familias juntas", dijo Trump en la Casa Blanca. "Firmaremos una orden ejecutiva en breve", agregó sin más detalles, y señaló que esperaba que esto fuera en simultáneo con legislación aprobada por el Congreso.

La Cámara de Representantes prevé votar un proyecto de ley sobre el tema, dijo el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan. "No queremos que los niños sean separados de sus padres. Podemos hacer cumplir nuestras leyes de inmigración sin separar a las familias. La administración dice que quiere que el Congreso actúe y lo estamos haciendo", señaló.

Ryan dijo que la iniciativa que se someterá a votación prevé que las familias procesadas por ingresar ilegalmente al país ya no estén separadas, sino que permanezcan juntas bajo la custodia del Departamento de Seguridad Interior (DHS) durante todo el proceso legal en su contra. "En pocas palabras, vamos a tomar medidas para mantener unidas a las familias mientras hacemos cumplir nuestras leyes de inmigración".

De acuerdo al Gobierno, entre el 5 mayo y el 9 de junio, un total de 2.235 familias y 4.548 personas han sido separadas por las autoridades en este contexto.

De esas personas, 2.342 son niños que han pasado a ser considerados no acompañados y 2.206 adultos, quienes serán procesados por la vía criminal debido al cruce fronterizo.

Con información de AFP y Efe

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