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Reporte Escucha Creativa San Joaquín, noviembre de 2018

Escuchas Creativas Cecrea

El corazón de Cecrea está en su sistema de participación permanente, pues buscamos que el programa se desarrolle a partir de las visiones, inquietudes e intereses de sus protagonistas. Su metodología principal es la Escucha Creativa, metodología participativa, lúdica y creativa que busca promover una participación activa de los niños, niñas y jóvenes (NNJ), a través de estrategias de consulta que posibilitan una constante retroalimentación de información para la toma de decisiones en cada Cecrea.

Se realiza al finalizar o durante cada ciclo programático. Para ello se invita a los/as NNJ que han participado de los laboratorios en Cecrea para conocer su experiencia, además de proyectar la programación y la vida del Centro. La Escucha Creativa pone de manifiesto el derecho de NNJ a participar y ser escuchados.

Para la Tercera Escucha Creativa se ha propuesto un recorrido por el barrio identificando lugares o espacios significativos para ellos, generando una reflexión en torno al ejercicio de derechos que permiten esos espacios (o, eventualmente, su vulneración).

Siguiendo la metodología antes mencionada, se les invitó a realizar un recorrido por su colegio, identificando en él espacios relevantes para su desarrollo, como espacios de recreación, educación, esparcimiento u otros y en cada uno de ellos identificar derechos asociados y su estado. Es decir, reflexionar sobre si esos derechos estaban siendo respetados o vulnerados. Para esto se utilizó una simbología similar al etiquetado de alimentos, con las señales “Alto en” o “Bajo en”.

Objetivo de la Escucha

El objetivo de las Escuchas Creativas 2018 es posibilitar la construcción de relatos territoriales a partir de los intereses que movilizan a los niños, niñas y jóvenes; las problemáticas o necesidades que identifican de su territorio; las ideas creativas y proyectos que imaginan para contribuir a la solución de esos problemas; y/o las fortalezas y recursos que identifican, tanto en ellos/as mismos/as como en su territorio.

La Escucha Creativa fue realizada el día viernes 16 de noviembre de 2018, a partir de las 10:30 hrs. en el Centro Educacional San Joaquín. La actividad contó con la asistencia de 17 participantes, de los cuales 5 fueron hombres y 12 mujeres. En cuanto al rango de edad, todos los participantes tenían entre 11 y 15 años. Además hubo 6 participantes extranjeros.

¿Qué hicimos?

Para conocer en detalle la metodología utilizada en esta Escucha, puedes descargar la planificación aquí.

Llegada

Los niños, niñas y jóvenes comenzaron a llegar a las 10:30 hrs. a la sala en donde se realizarían las actividades. Mientras ingresaban, se les asignaba un adhesivo con su nombre para identificarlos. A medida que iban llegando, los demás jugaban esperando a que comenzara la Escucha. Una vez que estuvieron todos presentes, se les invitó a formar un gran círculo.

Se procedió a la presentación de los facilitadores y observadores. Luego se les explicó que serían parte de la Escucha Creativa Cecrea, donde se levantarían sus opiniones, ideas y comentarios respecto el colegio, pensándolo desde la perspectiva de los derechos del niño. En este momento la encargada Cecrea dio un espacio para que los participantes respondieran si sabían cuáles eran estos derechos. Entre las respuestas, una niña mencionó que los derechos están unidos a los deberes y que por ejemplo, existe el derecho a la alimentación y a jugar.

Bienvenida

A continuación se realizó una breve dinámica de activación, donde los participantes debían golpear suave pero enérgicamente su cuerpo, lo que ayudó a captar la atención de todos nuevamente. Se les explicó que eran libres de participar cuando quisieran, y que si no se sentían a gusto con las actividades podían conversarlo con los facilitadores.

Posteriormente se realizó otra dinámica, que consistía en un saludo rítmico, es decir, cada participante proponía un ritmo con las palmas de sus manos (u otra parte del cuerpo), y luego el resto debía imitarlo, hasta que todos los asistentes presentaran un saludo. Frente a esta actividad los participantes reaccionaron con risa y timidez, algunos comentaban que no estaban seguros de qué hacer, pero luego de un momento la mayoría participó con confianza, excepto algunos que al momento de proponer un ritmo preferían decir paso, y continuar con el siguiente compañero.

Finalizado el saludo, se explicó la siguiente actividad. Esta consistía en que escribieran sus expectativas frente a la Escucha. Para esto, disponían de pizarras de tiza y pequeñas pizarras en cintillos que simulan una nube de pensamiento. Luego de escribir sus ideas, se les invitó a ir a un rincón de la sala para tomarse una foto junto al hashtag #EscuchaCreativaCecrea. A continuación, se conformaron 3 grupos de trabajo.

Mapeo de Lugares en Función del Ejercicio de Derechos

Una vez que los estudiantes estuvieron reunidos con sus grupos, se dieron las instrucciones de la siguiente actividad. Para esto, se les mostró un paquete de galletas con varios sellos con información nutricional, que los participantes identificaron claramente. Se indicó que usarían el mismo modelo de sellos para ir marcando algunas áreas del colegio, pero antes debían realizar un mapa del establecimiento, con los lugares que consideraran más importantes. Luego del mapeo, recorrerían todos esos sectores y discutirían respecto a si se vulneraban o respetaban sus derechos en cada espacio.

En primer lugar se procedió a dibujar un mapa del colegio e identificar los principales espacios. Se asignaron responsables del dibujo y de escribir ideas respecto a los lugares relevantes en su interior.

Una niña mencionó que en el baño del colegio no se respetaban sus derechos, ya que las niñas no tiran la cadena, siempre está sucio, no hay jabón ni confort. Otra niña agregó, que además de lo anterior las otras alumnas siempre miran para el lado, que mientras una está sentada, la que está en el baño siguiente se sube al WC y asoma la cabeza, lo cual les molesta mucho, ya que sienten que no tienen privacidad.

Finalizada esta etapa, se procedió a iniciar el recorrido al interior del colegio. Antes se entregaron las últimas instrucciones, como no separarse del grupo, discutir y decidir los sellos que pondrían en cada lugar. También se escogió una encargada de fotografiar todo el proceso y una encargada de los sellos. Luego de esto, se inició el recorrido.

La primera sala sobre la que conversaron fue la sala de psicomotricidad, destinada a estudiantes más pequeños. Acordaron no poner un sello, debido a que esta sala no estaba destinada a los estudiantes de su edad.

Luego se dirigieron al baño, el que marcaron con un sello “bajo en derechos de higiene”, principalmente debido a: falta de papel y jabón, derecho a limpieza, mal olor, y que esté abierto más tiempo. Este último punto se refería a que a veces cierran el baño, por lo que no siempre pueden entrar a hacer sus necesidades.

En el comedor comentaron que era muy pequeño para la cantidad de estudiantes, por lo que los hacían esperar para entrar y los apuraban para salir una vez que estaban adentro. También mencionan que no les dan suficiente comida, muchas veces quedan con hambre. Tampoco les agrada tener sólo una opción de comida. Por último, contaron que cuando se sienten mal del estómago y quieren comer menos (o solo una parte de la ración), lo intentan comunicar pero los ignoran, por lo que no se sienten escuchados. Según lo discutido marcaron el lugar con un “sello bajo en derechos de alimentación, poca comida, no nos escuchan”.

Luego se dirigieron al baño de los kinder. Lo evaluaron con un sello “bajo en higiene y limpieza. Sucio, falta de privacidad y olor”. Manifestaron que no les gustaba que fuera mixto, aunque fuera para niños de kinder, sienten que quedan expuestos a la mirada de los demás estudiantes, lo que les incomoda. Situación recurrente debido a que los estudiantes más grandes -incluyéndose- entran a tomar agua ahí, ya que a veces cierran el baño de los mayores.

La siguiente discusión se llevó a cabo afuera del salón, espacio destinado a los actos y presentaciones de los estudiantes. Comentaron que siempre huele mal y se encuentra sucio, también que está lleno de arañas. Plantearon que lo perciben como un lugar peligroso, ya que la infraestructura es insegura (hay tablas sueltas, el piso tampoco está en buenas condiciones), y recordaron una experiencia donde dos estudiantes se pusieron a pelear, y aprovecharon estos materiales en mal estado para agredirse. Por todas estas razones pegaron un sello “bajo en falta de olor agradable, más limpieza, mejor seguridad, falta de mantención, sucio, falta de respeto”.

A lado del salón, hay un pequeño patio tras unas rejas. Las niñas contaron que se trata del huerto del colegio, del que antiguamente se hacían cargo. Allí pegaron un sello “bajo en acceso libre”, ya que les molestaba no poder ingresar. Comentaron que ahora que está prohibido el acceso de estudiantes al sector, el huerto se encuentra descuidado, situación que no ocurría cuando ellas podían entrar y trabajar con la tierra.

En medio del recorrido una niña comentó que se sentía un poco incómoda, ya que la directora había estado siguiendo al grupo en las últimas paradas. Luego, visitaron la sala de la psicóloga, la que caracterizaron como un lugar ejemplar, huele bien, es limpia, la psicóloga es amable, por lo que siempre es grato entrar ahí. La calificaron con un sello “alto en derechos”, rodeado de las siguientes afirmaciones: alto en olor agradable, alta limpieza, perfecta, agradable entrar, agradables personas.

En la inspectoría, manifestaron opiniones divididas. Por una parte, destacaron a la secretaria de la oficina, a la que quieren mucho, debido a que siempre es amable y los trata con cariño. Pero, luego al enfocarse en otras actividades propias de inspectoría, contaron que veían vulnerados sus derechos, porque no los escuchan o no toman en cuenta sus opiniones. Pusieron dos sellos “alto en seguridad, la oficina es buena onda” y “bajo en atención, bajo en escuchar”.

Respecto a la sala de computación mencionaron que no tiene problemas, tiene bastantes computadores y en buen estado, es limpia, en invierno ponen calefacción y pueden entrar cada vez que quieran. Sin embargo, los equipos no cuentan con sistema de audio, por lo que no pueden escuchar música ni ver videos. Por lo anterior, pusieron un sello “Alto en entretención (pero bajo en audio)”.

Sobre el CRA dijeron que era “bajo en silencio”, ya que nunca hay suficiente calma para concentrarse y leer. De igual forma plantearon que a veces los echaban de la sala, ya que los cursos menores tienen prioridad para el uso de ésta. Sin embargo, manifestaron que tiene buen material y que es accesible.

Al dirigirse al segundo piso, utilizaron la escalera, verificando que se encuentra en mal estado, con el cubre piso suelto y las ventanas rotas. Plantearon que era insegura, ya que al subir los escalones, los estudiantes se pueden tropezar y caer. Además dadas las condiciones de la ventana, en invierno entra el frío y la lluvia, lo que pone resbaladizo el piso, aumentando el riesgo de accidentes. Por todo lo anterior deciden poner un sello “bajo en limpieza, seguridad”.

Sobre la sala del PIE la evaluaron como “alto en aburrimiento”, mientras que los estudiantes que no participaban en el PIE indicaron que de las pocas veces que habían entrado a la sala, se veía que era cómoda y que estaba bien equipada.

Antes de continuar con la siguiente sala, se detuvieron en la baranda del segundo piso, la cual indicaron como insegura y muy pequeña para los estudiantes, ya que fácilmente alguien podía caerse, debido a su baja altura. Contaron que a veces los niños de pre-kinder suben al segundo piso y que ellos podrían caer fácilmente por el espacio vacío que hay entre la baranda y el piso. Por otra parte, se encontraron con el dibujo de un pene en un pilar que sostiene la baranda. Sobre el dibujo afirmaron que no les gustaba, que lo sentían como una falta de respeto y que era usual encontrarse con el mismo dibujo en varias partes del colegio, también agregan que algunos estudiantes escupen desde el segundo piso a los niños que se encuentran en el primer piso. Luego de compartir todas estas opiniones decidieron pegar un sello “bajo en seguridad, respeto, higiene”.

Sobre el Laboratorio, contaron que les gustaba mucho pero que iban muy pocas veces al año, que les gustaría tener más clases de ciencia ahí y hacer más experimentos. Le asignaron el sello "bajo en no nos dejan entrar".

El último espacio por discutir ubicado en el segundo piso fue la sala de clases. Contaron que entre compañeros se molestan mucho, destacando el caso de un niño extranjero que por su color de piel es foco de burla, poniéndole apodos crueles como "coca cola con ojos", "negro feo", entre otros, a lo que el niño reacciona con violencia. Por tanto, las peleas al interior de la sala son frecuentes.

A partir de esta conversación las niñas comentaron que sus compañeros son muy buenos para poner apodos, cada vez que aparece alguien nuevo o por cualquier situación, marcan a los demás con sobrenombres crueles, que enfatizan alguna característica o recuerdan alguna situación vergonzosa. Sin embargo, ellas han podido resistir a estos acontecimientos, debido a que se apoyan entre sí, se respetan y la pasan bien, sin burlarse de las demás.

De vuelta en el primer piso se dirigieron al patio y la cancha. En primer lugar, las niñas se quejaron de que los niños siempre se adueñan de las pelotas que les prestan en inspectoría y de la cancha, a esto agregan que siempre juegan fútbol -lo que consideran aburrido- y que cuando han intentado jugar con ellos, sin importar el deporte, igualmente no las dejan participar, por lo tanto siempre terminan sentadas y aburridas a un costado del patio.

En segundo lugar, respecto a las máquinas para hacer ejercicios, les gustan y están en buen estado, pero les desagrada que otros alumnos dibujen miembros masculinos en los asientos. Cada vez que se sientan para ejercitar, lo mal interpretan y le dan una connotación sexual al ejercicio, lo que las molesta y las aleja más aun de los espacios disponibles en el patio del colegio.

En el patio hay unas estructuras que al parecer fueron bebederos hace muchos años, las niñas comentaron que sería útil que éstos funcionaran, ya que así no tendrían que ir al baño por agua (evitando usar el baño del kinder cuando el suyo está cerrado). Después de toda esta discusión, las niñas escribieron en el sello "bajo en derechos de equidad de género, falta de respeto, los hombres se apoderan de la cancha y no dejan jugar a las mujeres, falta de limpieza, no nos dejan jugar, dicen garabatos cuando tratamos de jugar, machismo, bajo en entretención".

En el recorrido realizado por otro de los grupos de trabajo, se identificaron los siguientes lugares:

Oficinas. En este lugar Valentina señaló que allí se presenta el derecho a trabajar, sin embargo cuando se les preguntó si es un derecho de los niños o de los adultos, contestaron que es de los adultos. Respecto a qué tipo de derecho de niños estaban involucrados en las oficinas, Brayan (12 años) señaló “no hay, porque no los dejan entrar, y cuando nos dejan es para hablar de lo que hicimos mal o cuando nos sentimos mal o peleamos”. Por lo que colocan un sello de “bajo en acceso”.

Huerto. Mencionaron que allí tienen acceso al “derecho a la naturaleza porque estamos en un lugar libre para oler algo rico” (Valentina, 11 años), por eso señaló que es “alto en” derechos porque es bueno para la salud. Ante la pregunta del facilitador sobre si tenían acceso libre, dijeron que no era libre, pero a veces podían entrar cuando estaban en taller de medio ambiente. En ese escenario propusieron también que “nos permitan el acceso libre o más seguido” (Sofía, 11 años).

Auditorio. Mencionaron que allí estaba el “derecho al baile porque aquí tenemos danza” (Sofía, 11 años). Mientras que Brayan (12 años), comentó “no tía, aquí huele muy feo”, lo que otros confirmaron, diciendo que huele mal y que hay ratones. “A mí me encanta este espacio porque aquí nos enseñan a bailar nuevos pasos, nuevas coreografías y nos divertimos mucho” (Valentina, 12 años). Así, marcaron el lugar con el sello de “bajo en” derechos porque “a veces nos dejan entrar y a veces no, porque no tenemos acceso” (Brayan).

Patio de los niños pequeños. Al aproximarse al espacio mencionaron que los estudiantes mayores no pueden entrar ahí, entonces que podría ser bajo en derechos para ellos. Pero al consultarles por qué no les darían acceso, señalaron “porque peleamos” (Brayan); “porque los niños grandes son bruscos y le pueden dar un golpe a los niños pequeños” (Valentina). Entonces mencionaron que es “alto en” derechos porque están cuidando a los niños pequeños, es un derecho a la protección. Valentina añadió: “igual digo que deberían poner un parque igual, bueno… no igual, porque tendría que ser más grande, uno para nosotros. Porque nos dejan esas máquinas pero esas son para entrenar y yo no quiero entrenar”.

Cocina. Mencionaron que es “alto en” derecho a la alimentación. Además, como habían NN extranjeros (de Perú, Colombia y Venezuela) mencionaron que les gustaría que en el comedor se ofrecieran comidas de sus países, para que los demás compañeros pudieran probarlas.

Salas. Sofía mencionó que era “alto en” derecho a la educación y al cuidado, porque muchos niños estudiaban ahí y si se golpeaban, los cuidaban.

Baños de mujeres. Indicaron que constantemente faltan jabón y papel higiénico, y que hace falta que tenga mejor olor, por lo cual colocaron un sello de “bajo en” derecho a la higiene.

Baños de hombres. Brayan menciona que es “bajo en” derechos porque casi siempre está sucio, así que escribió que era bajo en limpieza.

En ese punto del recorrido, se convocó el grupo completo en la sala inicial para dialogar sobre los espacios que faltaban y escribir allí mismo todos los sellos. Luego de lo cual, cada participante tomó un sello y lo llevó a los lugares analizados.

Sala de música. “Nos enseñan a tocar instrumentos, a tener una inteligencia que no es inteligencia normal, es inteligencia instrumental” (Valentina, 11 años), lo marcaron como “alto en” derechos porque “nos enseñan a hacer algo diferente”.

PIE. “Alto en” educación mencionó Brayan (12 años).

Sala del sexto. “Bajo en” según indica Sofía es porque “golpean nuestra puerta a patadas y pelean entre ellos”.

Sala de ciencia. Un curso de cuarto está ocupándola actualmente, según indicaron los NNJ, por lo que la marcaron como “bajo en” derechos, ya que como está ocupada por un curso, ahora no tienen robótica.

Enlace. “No nos dejan entrar, a nosotros no nos dejan entrar, porque nos portamos muy mal” (Sofía); “sólo vamos como una vez a la semana” (Brayan). Mencionan que sería “alto en” derechos “porque sí nos dejan entrar, porque nos enseñan a usar electricidad” mientras que Brayan dijo que deberían poner el sello de “bajo en” derechos porque no los dejan entrar. Así que deciden poner ambos sellos.

Biblioteca. Valentina dice “es importante porque nos enseña a estudiar”, señalaron que era “alto en” aprendizaje, y que era importante para distraerse.

Cierre

Una vez que todos los grupos terminaron el recorrido por el colegio, se reunieron en la sala donde iniciaron la Escucha. Se les invitó a sentarse en el piso para ver un video que les ayudaría a comprender de mejor forma sus derechos y como éstos eran transversales a todos los aspectos de su vida.

Ver el video fue un poco complejo, debido a que los niños, niñas y jóvenes estaban cansados y era fácil que perdieran la concentración, además no se contaba con el audio necesario, por lo que se les pidió el máximo silencio para lograr escuchar el video.

Cuando terminó, se preguntó a los participantes qué les había parecido la actividad, cuáles habían sido los momentos más interesantes y qué habían aprendido. En general las respuestas dadas referían a que les había gustado mucho la jornada y que habían aprendido sobre sus derechos. Un niño comentó que antes no sabía que existía un derecho a la entretención y al descanso. Otra niña comentó que habían discutido que en el colegio se vulneran sus derechos de equidad de género, como sucede siempre en el patio y la cancha específicamente, ya que nunca pueden usarla, debido a que los niños se adueñan de ésta y también del juego.

Para finalizar se agradeció a los niños, niñas y jóvenes su participación y se les invitó a buscar su colación antes de retirarse. A continuación éstos corrieron hacia el mesón, formaron una fila para tomar los paquetes de comida y se despidieron de los facilitadores y observadoras.

Lo que escuchamos y observamos

En la Tercera Escucha Creativa realizada en San Joaquín, se levantaron las inquietudes e intereses de los niños, niñas y jóvenes asistentes al Cecrea.

Algunos de los lugares que fueron identificados y calificados por los participantes fueron:

- La oficina: alto en escucha; bajo en acceso. En términos generales, los estudiantes tenían una buena percepción de la oficina de dirección y administración. Señalaron que es un lugar en donde se sienten respetados, oídos y apoyados, aunque el acceso es restringido.

- Cra: alto en creatividad, lectura, educación y juego. Afirmaron que se sienten cómodos y “relajados” en este lugar, porque siempre realizan actividades divertidas como obras de teatro y juegos, y porque las personas que trabajan en este espacio son cariñosas y preocupadas. Hay horarios específicos de acceso, les gustaría que siempre estuviera abierto.

- Sala de clases: bajo en derechos porque los compañeros molestan y nadie hace algo para evitarlo; alto en estudio, juego y aprendizaje. Es el lugar más problemático de los identificados por los participantes, todos afirmaron que sienten que sus compañeros los molestan mucho y no se planean mecanismos para evitar los conflictos o defenderlos ante las agresiones.

- Patio: bajo en recreo porque son muy cortos; alto en juego. Afirmaron que es el espacio que más les gusta porque pueden jugar y compartir. Les gustaría que hubiese bebederos de agua.

- Entrada: en este punto se les pidió que mencionaran aspectos generales del colegio. Señalaron que es alto en diversión, juego, educación, alimentación e identidad.

Otros lugares que no existen, pero que a los NNJ les gustaría que fueran implementados:

- Capilla: Álex dijo que la iglesia es el único lugar en donde se siente bien, así que le gustaría que hubiese una capilla en el colegio.

- Lugar de descanso: todos mencionaron que les gustaría tener, además del patio, un lugar para descansar.

Sobre el espacio de la Biblioteca, Brayan (12 años) dijo que es “alto en derecho porque es para aprender a leer, a distraerse de la vida”, lo cual complementó más adelante diciendo que se necesitaba porque:

Necesitamos salir del estrés, salir de tu zona de confort, salir de la rutina que uno siempre hace.

Brayan estaba mencionando la Biblioteca como un lugar de aprendizaje, pero además un lugar donde encontraba herramientas para salir de la cotidianidad. Sin mencionarlo, estaba enmarcando un derecho cultural que refiere no sólo a la expresión, sino a la posibilidad de conformar otras realidades a partir de los libros y las actividades a las que accede desde la Biblioteca. Es relevante este comentario debido a que considera la forma en la que son valoradas algunas actividades desarrolladas dentro del colegio por los NN, de forma que se puedan promover y continuar promoviendo este tipo de derechos en los NN.

Sofía manifestó respecto a las máquinas de ejercicios en las canchas “es que la mayoría de la gente no las usa, o sea a ese parque le pasan por encima”, a lo que Valentina (12 años) complementó diciendo:

No lo usan tanto porque… no sé quién lo inventó, pero cada vez que te subes a uno de esos que tú haces así lo malpiensan, entonces nadie se monta a eso.

Sofía reafirma que son malentendidos. Entonces señalan que son “bajo en” derechos.

Las máquinas están rayadas con dibujos de penes, por eso se malpiensan mucho (Sofía, 12 años).

Los comentarios son hechos por dos niñas, para quienes es importante reportar un escenario donde se sienten expuestas debido a las ideas ligadas al uso de las máquinas de deporte. Ambas desde su condición de mujeres, identifican las formas de burlas de las que pueden ser víctimas debido a los movimientos que se hacen en las máquinas. Además, mencionan que las máquinas tienen dibujos de penes, por lo que sentían que no era un escenario de promoción de sus derechos, sino que por el contrario nadie utilizaba esas máquinas ante ese tipo de comentarios. El análisis que realizan les hace proponer que necesitan un parque como el de los niños pequeños, porque no quieren usar esas máquinas.

Aunque en el momento de la conversación, el único niño del grupo estaba alejado y no compartió su opinión, es relevante considerar de qué forma se están promoviendo la perspectiva de hombres y mujeres en un escenario central como la cancha.

No me gusta que me miren… me gusta estar en la iglesia, es el único lugar en donde me siento bien (Álex).

Alex es un niño dominicano de piel morena. Según expresó, siente que siempre lo están mirando y eso lo hace sentir incómodo. Al menos durante la jornada no se vieron expresiones explícitas de rechazo hacia él, y por el contrario, al salir al patio saludó y compartió con niños de otros cursos. Sin embargo, no se llevó bien con las niñas del grupo de trabajo y tampoco compartió con los niños del curso.

Al parecer al sentirse diferente por su color de piel, o que otros lo vean diferente, hace que sus relaciones sean menos espontáneas.

Se podría jugar aprendiendo (Cristopher)

Esta frase expresa el tono de las opiniones del grupo durante la actividad de mapeo, ya que evaluaban los espacios en relación a sus posibilidades de juego o de aprendizaje. Por tanto, esta fue la solución que aportó Cristopher al hablar del patio y de cómo le gustaría que fuera el colegio, ya que consideraba ambas acciones.

Le he pedido a mi mamá que me cambie de colegio pero ella es tonta y no escucha. Dice que es por plata, pero yo le veo la billetera y tiene mucha (Sarahir)

Sarahir fue muy crítica respecto del colegio, se mantuvo a la defensiva y mostró cambios extremos de humor. En un momento hablaba muy fluidamente, pero al momento siguiente le gritaba a sus compañeros. Rechaza y critica a sus profesores y compañeros, y eso, a su vez, indispone y distancia a sus compañeros.

Luego se sumó al grupo Gabriela, su hermana, quien al parecer es la mayor del curso y no se siente cómoda en el colegio; habla muy poco. Ambas llegaron con su familia desde Venezuela hace casi dos años y al parecer no logran acostumbrarse a su nueva vida.

Me gusta mucho sacar fotos porque yo siempre era la que tomaba fotos en las reuniones familiares (…) ya no tomo tantas como antes porque estamos separados con mi familia (Roxy, 11 años).

Esta frase fue mencionada por una menor durante la actividad de las expectativas. Ella tomó el rol de fotógrafa y contó que lo disfrutaba mucho ya que en su casa siempre tenía esta tarea durante las reuniones familiares. En este momento la niña cambió a un semblante que demostraba tristeza, y continuó contando que esto le daba pena ya que ahora no podían hacer esas reuniones debido a que parte de su familia se encontraba en Venezuela y otros en Chile.

A partir de esta frase es posible notar el sufrimiento que la niña carga debido a la separación de su familia, quienes debieron migrar hacia Chile. Estas dificultades sumadas al proceso de adaptación por el que deben pasar los niños extranjeros, no siempre supone el mejor escenario para su desarrollo, quedando en descubierto los múltiples obstáculos, tanto físicos como emocionales, que enfrentan.

En inspectoría cuando queremos acompañar a una amiga que está herida o enferma nos echan y no nos escuchan (Sofia, 12 años).

Esta frase fue mencionada por una alumna mientras discutían sobre la inspectoría. Sobre este lugar las menores dijeron no sentirse escuchadas y que las echaban de la oficina cuando querían estar ahí.

Respecto a esta cita es posible notar que las estudiantes sienten que no las escuchan en estos momentos de preocupación. Si bien se entiende que podrían estar obstaculizando el protocolo a seguir frente a esos casos, ellas se sienten pasadas a llevar, debido a que no toman en cuenta el aporte que puedan ser para su amiga y los sentimientos de preocupación que las mueve en esos momentos.

En la sala todos se ponen sobrenombres crueles, todos se molestan y pelean (Diana, 12 años).

La cita fue dicha por una niña mientras estaban conversando en torno a una sala de clases. En ese momento comenzaron a salir relatos que daban cuenta del bullying y discriminación que se vive al interior del aula, donde todos han sido blanco de burlas en algún momento. También contaron sobre las distintas reacciones que tienen los compañeros frente a estas bromas, algunos reaccionan violentamente, y otros -como en el caso de estas niñas- prefieren ignorarlo.

Esto permite notar como los niños, niñas y jóvenes se desenvuelven en un ambiente de discriminación y bullying, donde cada característica, acción o formas de ser puede ser causante de estas prácticas que los hiere y genera inseguridad. A su vez, dejan al descubierto los distintos métodos de protección a los que deben acudir los estudiantes para intentar repeler o evitar estas situaciones.

“Los niños se adueñan de la cancha y de las pelotas, (…) y cuando intentamos jugar nos gritan garabatos” (Sofía, 12 años).

Durante la conversación referente al patio y la cancha del colegio, las niñas indican que sufren de inequidad de género, ya que los niños se adueñan de la cancha y de las pelotas disponibles, por lo tanto no pueden hacer uso de éstas. Además, agregan que cuando intentan integrarse a los equipos y jugar con ellos las insultan, por lo que cada recreo lo pasan sentadas a un costado del patio, sin nada que hacer mientras esperan la siguiente clase.

Lo anterior, refleja situaciones de violencia de género a las que se ven expuestas las niñas. Éstas quedan excluidas de los juegos y no pueden hacer uso del espacio como deseen debido a los insultos y presencia de los hombres que las anulan. Viéndose obligadas a “aceptar” las dinámicas impuestas por los niños en las áreas de entretención y descanso con las que cuenta el establecimiento.

Cuando se consultó por la propuesta de tener acceso libre al auditorio, Valentina (12 años) dijo “ninguna, porque si tuviéramos el derecho libre, nadie entraría, porque no tenemos nada que hacer acá. O sea si nos dejaran el colchón, hay un colchón de gimnasia, todo el mundo haría lo que hacía Sofía (estaba dando piruetas en el suelo)”.

El comentario de Valentina estaba enmarcado en considerar que no era suficiente el acceso libre para el ejercicio de uno de sus derechos en un espacio como el auditorio, donde mencionaban que estaba destinado a enseñarles baile. Sino que ella reconocía que el libre acceso no iba a lograr promover su derecho, a menos de que se acompañara con elementos dentro del espacio que motivaran la interacción de los NN. Es importante este tipo de afirmación porque permite visibilizar la relación que buscan establecer los NN con los espacios, no sólo ante la posibilidad de habitarlos, sino de proponer en ellos.

Conclusiones

En términos generales, se pudo identificar un grupo de participantes bastante heterogéneo. La mayoría fueron poco respetuosos entre ellos, se gritaban y golpeaban con frecuencia. En algunos casos costó encontrar y proponer acciones que los motivaran a trabajar en conjunto y a compartir sus opiniones.

Adicionalmente, hubo varios distractores tanto en la sala como en el tipo de materiales seleccionados para realizar las actividades (recreo, mobiliario y decoración, marcadores que cambian de color, cintillos con material para escribir y borrar, etc.). Cada uno de esos elementos resultaba más atractivo que las actividades propuestas.

Durante la Escucha y sus diferentes etapas, las niñas y jóvenes identificaron la relación que tienen con distintos espacios del establecimiento educacional, compartiendo diversas reflexiones en torno a las dinámicas en las que se involucran cotidianamente. Estas reflexiones se enmarcaron en la promoción de derechos, por lo cual, a través de las distintas preguntas que guiaron las tareas, lograron establecer una relación entre los espacios y el ejercicio de sus derechos. Lograron identificar muchos espacios donde se sienten vulneradas o pasadas a llevar tanto por autoridades como por sus compañeros, lo que da cuenta de una violencia cotidiana a la que están expuestas.

Entre los lugares que destacaron se encuentran: baños con problemas de higiene y falta de insumos, además de no estar siempre accesible para los(as) alumnos(as); espacios con acceso restringido para los estudiantes, como el huerto o el laboratorio, lugares que ellas quieren utilizar para aprender y tener actividades más didácticas durante la jornada; áreas inseguras que ponen en riesgo la integridad de la comunidad educativa, como la escalera, las barandas del segundo piso y el salón; sectores o infraestructura que no pueden utilizar debido a la violencia de género imperante en el liceo, como la cancha y las máquinas de ejercicio.

Las niñas y jóvenes dieron cuenta de la violencia de género a la que están expuestas en diversos espacios y dinámicas al interior del liceo. En primer lugar, los distintos rayados de penes en muchos sectores del colegio, las incomoda e inhabilita para utilizar algunos juegos del patio, como por ejemplo los rayados en los asientos de las máquinas de ejercicio, ya que los alumnos están esperando a que ellas los utilicen para hacer burlas de connotación sexual. En segundo lugar, está la apropiación de las pelotas y la cancha por parte de los niños, quienes tampoco permiten que las niñas jueguen, insultándolas cuando éstas lo intentan.

Todo lo anterior da como resultado el aislamiento de las estudiantes, quienes se ven impedidas para jugar y hacer ejercicio libremente. Esta es una realidad del día a día para ellas, la cual les molesta y las obliga a buscar otras alternativas de entretención que no las satisfacen.

Por otra parte, los participantes destacaron situaciones de discriminación y bullying que viven los alumnos en el colegio. Todos han sido alguna vez blanco bromas y burlas por parte de los demás, por lo que están acostumbrados a escuchar sobrenombres hirientes entre compañeros. Respecto a esto, cuentan que han recibido burlas, por rasgos corporales, nacionalidad o alguna situación vergonzosa en la que se vieron involucrados. Frente a esto, mencionan que en general decidieron ignorar las burlas como método de protección, pero que hay otros compañeros que reaccionan violentamente, por lo que las peleas al interior de la sala de clases son una realidad permanente.

Esto da cuenta de una intolerancia a la diferencia y de las relaciones complejas en las que se desenvuelven los niños, niñas y jóvenes, quienes deben protegerse frente a estos hechos con violencia o indiferencia, lo que obstaculiza su desarrollo y hace su paso por el establecimiento un proceso duro e infeliz.

Durante la jornada fue posible identificar que algunos participantes tenían mejor conocimiento sobre sus derechos que otros, logrando identificarlos y ejemplificarlos en situaciones cotidianas. Sin embargo, luego del ejercicio en subgrupos, la mayoría consiguió enlazar sus derechos con escenarios propios del colegio.

Respecto a los espacios, cada uno de ellos identificaba las dinámicas que movilizaban derechos, pero además ofrecían propuestas desde las cuales consideraban que podían responder a las faltas que identificaban. Por esta razón, es fundamental seguir motivando este tipo de escenarios desde las lecturas hechas por ellos mismos, así como tener en cuenta sus propios señalamientos. Especialmente los relacionados a las máquinas de deporte ubicadas en la cancha principal.

Que la actividad fuera realizada en el establecimiento educacional plantea nuevos desafíos, esto dado que los distintos actores del lugar tienen la facultad para distraer a los estudiantes de la actividad, tal y como ocurrió en parte del recorrido, donde fue posible notar cómo las autoridades estaban un poco inquietas con la presencia de Cecrea, ya que no dejaban de observar y seguir a sus estudiantes a los diferentes lugares que visitaban, haciéndolos sentir incómodos, ya que sabían que el tipo de comentarios que estaban dejando en las paredes podía molestar a alguien.

Finalmente, se rescata la posibilidad de la Escucha para poder participar desde las distintas voces, con niños de diferentes orígenes, pero respetando sus opiniones. Llama la atención la dinámica con la que se establecían algunos diálogos debido a que algunos parecían un poco agresivos, desde los tonos de voz utilizados y en un par de ocasiones por el contacto físico que se presentaba. Sin embargo, se reconoce la posibilidad de escuchar las voces de los facilitadores en llamar la atención. Por esta razón, el continuar trabajando el tema de los derechos, no solamente propios sino en relación a los demás, es una actividad que podría tenerse en cuenta para el futuro.

Desafío Cecrea

Como Cecrea San Joaquín, ¿qué haremos con esta información?

Cecrea se quiere hacer cargo de aquello que se levantó en la Escucha Creativa. A través de un proceso de validación y proyección de esta información, denominado “devolución” hemos considerado los diferentes temas, opiniones, anhelos y expectativas de niños y niñas y jóvenes para levantar una programación coherente con sus intereses.

Credits:

Cecrea

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