Aprendizaje médico a través de cadáveres: cuando la muerte otorga vida En el tercer piso de la Facultad de Medicina de la Universidad de Costa Rica se encuentra el primer Departamento de Anatomía que ha tenido el país. En ese recinto, más de 100 estudiantes ingresan cada año para llevar a cabo la práctica de formación académica más decisiva en el ejercicio de la medicina.

La donación de órganos es uno de los aportes más conocidos que puede brindar un cuerpo cuando fallece. Pero hay otra función igual de importante que colabora año con año a salvar vidas: el estudio de cadáveres para el aprendizaje médico.

Por: Jenniffer Jiménez Córdoba / jenniffer.jimenezcordoba@ucr.ac.cr

En el tercer piso de la Facultad de Medicina de la Universidad de Costa Rica (UCR) se encuentra el primer Departamento de Anatomía que ha tenido el país.

En ese recinto, más de 100 estudiantes ingresan cada año para llevar a cabo la práctica de formación académica más decisiva en el ejercicio de la medicina, donde aprenden, exploran y experimentan a través de un cuerpo real pero inerte, la anatomía que compone el organismo humano.

A través de ese material biológico, considerado por la UCR como único e invaluable, se da inicio a un proceso de entrenamiento destinado a enriquecer a los futuros médicos con las bases suficientes para que desarrollen con éxito más de 20 procedimientos quirúrgicos al finalizar los seis años de carrera, que serán aplicados nuevamente, pero esta vez a pacientes con vida en los hospitales.

La donación cadavérica para el estudio médico es considerado por la UCR como uno de los actos más altruistas que apoyan a mejorar las condiciones de vida, fortalecer el sistema de salud y promover mejores tratamientos.

De acuerdo con el Dr. Marco Zúñiga Montero, ex-coordinador del Departamento de Anatomía de la UCR, aprender con cadáveres humanos resulta esencial para que los jóvenes apliquen con mayor exactitud las técnicas de disección, reparación y abordaje de zonas de difícil acceso, sin dejar de lado el enfoque humanista y de empatía necesarios para brindar una atención integral al enfermo.

“Muchos de los cadáveres tienen variantes anatómicas o enfermedades que ahí las podemos explicar y enseñar a nuestros estudiantes. El alumno hace su práctica de disección, y aprende desde cómo se toman los instrumentos hasta cómo se explora un vaso sanguíneo. Es aprender a través de la práctica y no solo teoría, pues al final tratarán con personas reales”, afirmó el Dr. Zúñiga.

El aprendizaje de la anatomía permite conocer la estructura orgánica del cuerpo humano. Este es el primer paso que le permitirá a los futuros médicos tratar distintos tipos de enfermedades y padecimientos con éxito.

El estudio del cadáver no solo permite el aprendizaje inicial del cuerpo humano, sino que también abre la oportunidad para la innovación, mejorar las capacidades quirúrgicas ya existentes, y la simulación de operaciones complejas por parte de especialistas.

“Con este aporte se logra la mejora continua de métodos médicos. Actualmente hay un grupo de neurocirujanos que están trabajando en técnicas de abordaje para tratar anomalías cerebrales, y cirujanos ortopedistas que ensayan sus procedimientos de reemplazo antes de ser realizados. De manera tal que la persona que se dona continúa viviendo. Vive a través del conocimiento que brinda al médico que se encarga de salvar vidas”, manifestó el Dr. Zúñiga.

El Departamento de Anatomía también recibe a estudiantes de otras disciplinas que integran el Área de la Salud. Anualmente, son más de 400 alumnos.

Un acto de bondad

Al día de hoy el Departamento de Anatomía de la UCR ha albergado cerca de 150 cadáveres durante los últimos cinco años.

La donación se obtiene a través de dos formas. La primera es por medio de la donación directa. En este caso los donantes se pueden acercar al Departamento para firmar los documentos correspondientes que los acredita como tales.

La segunda manera es a través del apoyo que brindan las morgues de los hospitales. Estos, al no lograr localizar a los familiares del fallecido después de dos meses, o por petición de los mismos parientes, proceden a donar el cuerpo a la ciencia.

Esta última opción fue el caso de Rudy Seelye, un ex-militar en la batalla de Vietnam, quien fue entregado por petición propia, y dado por su familia y amigos como un acto que ellos mismos catalogan como de “comunión científica por el bien de la humanidad”.

Jayne Seelye y Satya Seelye, hijas de Rudy, mencionan que su padre era un científico consciente de los valiosos aportes que brinda un cuerpo a la ciencia, no solo para promover una sociedad más sana con el conocimiento que se genera, sino también para vivir de forma suave y de armonía con el ambiente.

Para Satya Rose Seelye Smith, hija de Rudy, la donación para ellos significa “no desperdiciar algo que puede aportar a construir una mejor sociedad”, y en este caso, brindar un beneficio a favor de la salud pública nacional.

“Cuando él decidió donarse a ninguno de nosotros nos tomó por sorpresa. Era algo que se esperaba, propio de su personalidad altruista. Él tenía un dicho que siempre usaba: actuar con agradecimiento, frugalidad y paciencia. Y hasta su último momento se apegó a ese principio. Ahora yo como hija, estaría dispuesta a donar mi cuerpo a la ciencia. Si de algo sirve, ¿por qué tirarlo a la basura?, que lo tomen”, indicó Seelye.

Formación humanista

Como parte del proceso de aprendizaje, los estudiantes antes de examinar algún cuerpo deben conocer quién fue la persona y los aportes que dio en vida.

El Departamento de Anatomía también recibe a estudiantes de otras disciplinas que integran el Área de la Salud. Anualmente, son más de 400 alumnos.

Gabriel Castro Ulloa, interno de la Escuela de Medicina, señaló que aprender por este medio no solo le permitió consolidar los conocimientos que le ayudarán a mejorar la calidad de vida de la población, sino también ser parte de un ambiente donde predomina el respeto y el valor, con el máximo de dignidad humana.

El cuerpo tiene una duración entre 3 a 4 años dependiendo de su condición, y si presentó alguna enfermedad en vida.

Durante su estancia, el material es preservado con químicos que lo protegen contra bacterias y hongos a fin de evitar el estado de putrefacción. Además, permite que sean utilizados por los jóvenes sin significar un riesgo para su salud.

Cuando el tiempo de vida útil finaliza, el cuerpo pasa por una ceremonia de sepultura, y es enterrado en un cementerio con los honores correspondientes.

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Jenniffer Jiménez
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Credits:

Primera foto: Diseñada por Peoplecreations - Freepik.com. Las demás fotografías corresponden al Archivo ODI-UCR.

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