El uso del Metilfenidato en los niños y la escuela como figura aliciente. Existe una gran controversia entre profesionales de la salud, encargados puntualmente de la psiquis. Son cada vez más los niños que, atribuido al Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad que se manifiesta principalmente en la escuela, comienzan con ciclos diarios de Metilfenidato.

Hipótesis: ¿Se necesita inevitablemente de una droga para generarles interés a los chicos en la escuela? ¿Son realmente los chicos los responsables, y por consecuente quienes deben modificar su comportamiento? ¿Qué responsabilidad tiene el entorno? ¿Es una solución de raíz el Metilfenidato?

Título de una nota del diario Página12 donde juega con la palabra “difíciles” y la negrita.

Desde hace más de diez años ha cundido en el mundo entero el hacer diagnóstico de déficit de atención e hiperactividad en los escolares de 6 a 12 años y someterlos a tratamiento con Metilfenidato, un derivado de las anfetaminas que tiene el peligro potencial de crear hábito o favorecer el desarrollo de otras adicciones. Aun cuando dicho tratamiento sí procura alivio de algunos síntomas y en general mejora la conducta escolar y familiar de algunos niños, el abuso en el diagnóstico debe evitarse. No es raro que sean los profesores o los propios padres quienes sugieran el diagnóstico en niños que pueden ser considerados normales. Por otra parte, el Ritalín no aumenta el coeficiente intelectual ni supera las inhabilidades de aprendizaje, pero sí mejora la atención temporalmente.

A su vez, otro problema son las familias estresadas por esta situación que demandan una solución rápida de los problemas de comportamiento del niño, lo que podría ser debido a causas ajenas al TDAH y cuya solución podría darse con grupos escolares más reducidos, psicoterapia, apoyo familiar o con cambios básicos en el entorno escolar y familiar.

Pareciera que el tiempo que se le debe dedicar a un niño para agotar las instancias previas antes de llegar a la droga, es cada vez más corto. Por el contrario, los docentes y padres ya conocen el Ritalín y si pueden, inducen al psiquiatra a iniciar con la ingesta de la pastilla. Pero, ¿qué es esta droga? El médico psiquiatra Jorge Pascale definió al Metilfenidato como “una droga derivada de la anfetamina que luego de algunos pasos químicos se utiliza en los chicos que tienen TDA con Hiperactividad”, y agregó: “El mismo puede ser con o sin Hiperactividad y hay algunos chicos o adolescentes que sólo tienen la desatención. En este tipo de trastornos se dan 3 síntomas que son principales: la hiperactividad, la desatención y la impulsividad. A su vez se puede presentar con o sin trastornos de conducta”.

La licenciada Marité Colovini, que es más afín al método del psicoanálisis dijo que “esta droga cuyo nombre comercial es el Ritalín, se ha popularizado podríamos decir en cuanto a tratamiento de lo que se llama Déficit de Atención con o sin Hiperactividad, que en realidad sería lo que justifica el uso del Metilfenidato”. Pero afirmó que “es un diagnóstico que está muy controvertido en la actualidad dado que se arma con una serie de signos y síntomas que podrían corresponder a múltiples situaciones de sufrimiento en los niños o a ninguna inclusive”.

Primeras manifestaciones del TDAH

Los niños llegan a la escuela con ciertos nervios que no pueden controlar, muchas veces por violencia en sus casas, por la relación que llevan sus padres entre sí, hambre o simplemente porque no reciben la atención que demandan. Es allí cuando aparecen junto con su crecimiento, las primeras manifestaciones del trastorno que, si no son atendidas en su debido momento, es probable que se agrave la situación.

La licenciada y docente Marité Colovini afirma: “Es un diagnóstico que está muy controvertido en la actualidad dado que se arma con una serie de signos y síntomas que podrían corresponder a múltiples situaciones de sufrimiento en los niños o a ninguna inclusive, porque si uno lee las descripciones del manual de trastornos mentales que se llama DSM que plantea respecto a los signos y síntomas para diagnosticar este trastorno de Déficit de Atención, en realidad es la descripción de un niño, que se mueve, que no presta atención mucho tiempo seguido, que cambia de una actividad a la otra, que tiene rabietas”, además agrega: “Es realmente la descripción de un niño pequeño”.

Todas estas características que definen a un niño con TDAH tienen una particularidad que prácticamente no escapa a ningún caso, es en la escuela donde se presentan sus primeros “síntomas”, e inclusive son las docentes quienes toman un rol que quizá las excede al recomendarle a un padre que visite con su hijo al neurólogo o psiquiatra. Es la misma Licenciada que invita a pensar que, “con una pastilla resolvés lo que la pasa a tu maestra que no te soporta o a tus padres que no te aguantan. Con lo cual habría que poder pensar también esto ¿no? Estamos introduciendo en el niño un elemento biológico que va a modificar su organismo, porque cualquier pastilla necesariamente modifica el organismo, como cualquier droga que ingerimos… Por algo que, en realidad le pasa a la maestra o a la mamá por ejemplo”.

De los tantos chicos que sufrieron y sufren el TDAH, Amiel Jedlitchka reconoce que “era problemático socialmente” pero que el Ritalín no le afectó como debía. Según su opinión: “Si intentaran otras cosas y no Ritalin, ayudarían más a los chicos”.

“Un fenómeno muy habitual en los niños de hoy es que se aburren en la escuela. Pero si esta institución continúa con recursos y métodos del siglo pasado, es evidente que los chicos de hoy, que llegan totalmente estimulados por el alcance de los medios y la tecnología se aburran”, destacó Colovini y agregó que “allí radica la crisis de la educación propiamente”.

Diagnóstico

En Argentina el uso terapéutico del metilfenidato ha aumentado importantemente en los últimos 10 años. El incremento en el consumo de estos fármacos también se debe en parte a que, para muchos especialistas pediatras es más fácil prescribir el medicamento y categorizar al paciente como TDAH, que someterlo a una valoración para el diagnóstico del TDAH. La detección del TDAH no es fácil ya que ninguna prueba sanguínea, electroencefalograma, estudio de imagen o examen físico puede determinarlo con seguridad.

El protocolo en el que un mayor número de especialistas está de acuerdo para diagnosticar TDAH ha sido definido. Para diagnosticar la falta de atención, deben presentarse por lo menos en los últimos seis meses las siguientes condiciones:

1. Falla para prestar atención a detalles, descuido en trabajos escolares y en otras actividades.

2. Dificultad para mantener la atención en actividades que lo requieran.

3. Aparente ausencia cuando se le habla directamente.

4. Dificultad para seguir instrucciones y para terminar el trabajo escolar u otras actividades.

5. Dificultad para organizar actividades y objetos personales.

6. Evasión de actividades que impliquen un trabajo mental prolongado.

7. Pérdida de cosas necesarias para sus actividades como útiles escolares, juguetes, etc. 8. Facilidad de distracción con estímulos externos.

9. Olvido.

“En la escuela los docentes manejan cierta información y sugieren a los padres consultar a un neurólogo porque lo ven inquieto. Pero bueno, muchas veces lo que vemos de los neurólogos es que se enfocan en la parte sintomatológica o la cuestión orgánica, y no se interesan mucho por el trastorno emocional o la situación familiar por la cual puede estar pasando ese niño o adolescente y se cae en un sobre diagnóstico. También se tienen más herramientas hoy en día para diagnosticar estas patologías, que se conocen y se tratan a tiempo”, Reconoció Pascale.

Según Colovini, esto inicia en la escuela y son los maestros y a veces los gabinetes psicopedagógicos los que solicitan que el niño tenga una atención especializada, entonces esta atención puede derivar en una psicoanalista que seguramente “va a pensar primero si hay sufrimiento en ese niño”, porque quizá no lo hay. “Puede que el sufrimiento sea de la maestra o de los padres que no lo aguantan. Bueno en tal caso pensar si ese sufrimiento del niño tiene alguna razón para pensar un tratamiento, o puede llegar directamente a un neurólogo o un pediatra”.

Tiene que haber un buen diagnóstico, no porque sea inquieto tiene el trastorno. Hay una cantidad de ítems que se van evaluando, y si el chico realmente tiene el trastorno, “hay que fijarse si la medicación es la alternativa o si se puede apoyar en otra pata o si necesita de toda la ayuda posible”, explicó Judith Biberberg que trabaja como psicopedagoga y se encuentra a diario con estos casos, y sumó: “Si yendo a la psicóloga logra un mecanismo para concentrarse y no precisa la medicación no hay que darla”.

Lo preocupante para Colovini es que “ya hay una forma de describir a este síndrome, está escrito en los manuales… se diagnostica y el tratamiento es simplemente el medicamento. En general en cualquier libro que uno encuentra ahora o cualquier trabajo sobre el Déficit de Atención dicen que es el tratamiento farmacológico y psicoterapia, tratamiento familiar, etcétera. Pero el primer tratamiento es el farmacológico, esto también deriva de concebir al ser humano como un organismo que sólo puede dañarse en su funcionamiento orgánico. Y si bien no hay ninguna teoría científica que explique certeramente una lesión o un origen orgánico del Trastorno por Déficit de Atención, por las dudas creen que en la organicidad. Porque piensan al ser humano como un organismo y nada más, entonces lo resuelven con un medicamento”.

Tratamiento

Es necesario, además de prescribir el medicamento, proporcionar el apoyo y orientación que el niño necesita. El medicamento estabiliza, pero se ha observado que los niños requieren de reforzamiento constante para controlar sus impulsos a través de terapia conductual, educación especial y terapia familiar o una combinación de las tres. Una respuesta rápida al metilfenidato no significa que se trate necesariamente de TDAH, ya que los estimulantes pueden mejorar temporalmente la atención de casi cualquiera que los tome.

La falta de atención, la hiperactividad y la impulsividad, resultan de la carencia de guía por instrucciones internas y de inhabilidad para controlar sus conductas inapropiadas, por lo tanto, estos niños deben ser apoyados con un entorno bien estructurado con límites claramente establecidos, complementado con una terapia médica. La terapia farmacológica consiste en la prescripción de medicamentos como el metilfenidato. Este compuesto está relacionado estructuralmente con la anfetamina y posee actividad estimulante sobre el sistema nervioso central. Pero la complejidad del sistema neuronal de un niño, no siempre puede ser resumida a la ingesta de una pastilla, el acompañamiento forma parte central en pos de la superación del trastorno. “Están las maestras orientadoras para ayudar y hacer un mejor seguimiento de estos chicos, pero no todas las escuelas cuentan con estas herramientas. Son tantos los chicos con dificultades de aprendizaje y hay tantas aulas superpobladas que no dan abasto”, reconoció Judith Biberberg.

Conjuntamente con la medicación va el tratamiento psicológico, esto ayuda a que el chico logre concentrarse más, mediante técnicas de estudio logra hacer sus tareas de forma satisfactoria, también hay técnicas de concentración y la medicación se tomará el tiempo que sea necesario. Inclusive algunos trabajos han demostrado que hay niños con TDAH que responden al tratamiento nutricional que incluye algunos aceites del grupo omega, o bien con la eliminación de algunos alimentos de su dieta, como las harinas.

Lo dicho por Amiel dejó a las claras la importancia del apoyo para el niño durante esta etapa: “Un estudiante de psicopedagogía estaba conmigo. Parte de sus estudios era ayudar a chicos, y me ayudaba a mí, lo hacía en las tareas de la escuela y en otras obligaciones. Me acuerdo que salía conmigo afuera, me llevaba al parque, una vez me compró un juguete, me quedaron buenos recuerdos de el”. Por sus problemas de socialización, Amiel recibía el apoyo humano de un especialista además de del tratamiento farmacológico.

Pero existen varios factores para llegar al tratamiento. “También lo que hay es una demanda de la sociedad hacia cualquier profesional de la salud a que cure inmediatamente, por lo tanto también creo que los profesionales quedan sujetos a esa demanda de la social”, reconoció Colovini.

Un gran problema son las familias estresadas por esta situación que demandan una solución rápida de los problemas de comportamiento del niño lo que podría ser debido a causas ajenas al TDAH y cuya solución podría darse con grupos escolares más reducidos, psicoterapia, apoyo familiar o con cambios básicos en el entorno escolar y familiar. Pero pareciera no haber tiempo para entender un poco mejor lo que realmente le sucede al infante y no es casual que en un contexto donde pareciera que todo ocurre a mayor velocidad, la solución más rápida sea la que los mayores responsables vean con mejores ojos.

Existe un costo emocional y eventualmente también un costo físico por enmarcar o delimitar los patrones de comportamiento dentro de ciertos lineamientos. En esta época hay tanta competencia, que se ejerce una gran presión sobre los niños para que tengan éxito y los que tienen TDAH son una parte de la sociedad que dependerá de un medicamento para poder formarse y competir. Una reflexión general es que es necesario investigar más acerca de esta condición y su abordaje, ya que ningún medicamento asegura una solución de raíz a un problema que puede estar o no en el niño. Por el contrario, analizar esos nervios podrían darnos respuestas más profundas a situaciones en las cuales los adultos pueden ser responsables.

Created By
Matias Kovalsky
Appreciate

Made with Adobe Slate

Make your words and images move.

Get Slate

Report Abuse

If you feel that this video content violates the Adobe Terms of Use, you may report this content by filling out this quick form.

To report a Copyright Violation, please follow Section 17 in the Terms of Use.