Desarrollo Organizacional en Instituciones Educativas por Iria F. Suárez/ febrero 2017

La creciente oferta educativa en internet, tanto de manera formal a través de serios centros educativos, como de aficionados que han encontrado un medio de sustento por medio de la oferta de diversos cursos, ha generado también una sobrepoblación de “expertos”. Estamos en la era de todos somos médicos, psicólogos, nutriólogos y hasta asesores financieros.

Para algunos solo hace falta leer un ebook o tomar una certificación online para declararse expertos en medicina alternativa, psicoterapia, asesoría nutricional y coaches en todo lo que se les ocurre.

Existe una revolución tanto en la forma como nos capacitamos como en el tipo de preparación que está demandando el mercado profesional y laboral.

De acuerdo con Ade Asefeso, un consultor internacional experto en temas de negocios y mejora de procesos, existe una crisis educativa que pone a las instituciones formales en jaque ante la oferta informal de cursos en internet.

Asefeso asegura que en el futuro la tendencia será una demanda cada vez mayor de personal con habilidades manuales (mecánica, hidráulica) contra aquellas de preparación académica que se basan más en conocimientos (como finanzas, economía e historia). Esto debido a que se dará más peso a aquellas personas que han tenido práctica comprobable y han desarrollado destreza manual en lo que hacen.

Esto traerá consigo una mayor demanda de experiencia (un grave problema que ya están viviendo los recién egresados desde hace años, pero tiene una importante tendencia a agravarse)

Ante este escenario, es imperante que las universidades generen un cambio en la oferta y se fortalezcan como instituciones que ofrecen una experiencia integral y práctica a los alumnos. Para ello sugiere que se enfoquen en 5 objetivos:

1. Reducir costos.

2. Mejorar la calidad de sus contenidos, instalaciones y sistemas.

3. Simplificar procesos.

4. Ganar mercado.

5. Mejorar la experiencia del cliente de manera integral.

Para lograr estos objetivos, lo primero y más importante es tener una visión sistémica, conocer a fondo lo que está pasando en el mercado y lo que está valorando más el cliente final. Aquellas instituciones que están dejando de lado el uso de la tecnología para simplificar sus procesos, complementar los aprendizajes de sus alumnos y poner a su alcance mayor y mejor información, tienen una importante tendencia a la baja.

Hoy en día existen aún muchas instituciones que operan bajo sistemas muy antiguos y que se componen de personal altamente comprometido pero que no está dispuesto a adaptarse al cambio.

Por otro lado, existen instituciones que se han renovado, que han cambiado con las necesidades de su usuario y han tenido un despunte tremendo en su captación de alumnos.

Ante la situación que vive hoy el país, el temor hacia el futuro, la economía inestable que pone en peligro el poder del alumno para asegurarse un nivel de estudios adecuado, crece la demanda por las instituciones de bajo costo que hoy pueden bien aprovechar esta crisis y fortalecerse como universidades formales que ofrezcan un excelente nivel de calidad.

La calidad no tiene un costo mayor, pero si requiere un mayor nivel de compromiso. Bajo la filosofía Lean entendemos la calidad como un compromiso de todos los miembros de la organización por hacer más y mejor con menos recursos. Importantes empresas americanas descubrieron después de la segunda guerra mundial que habían podido seguir produciendo prácticamente lo mismo, pero con menos recursos (humanos y financieros). El recurso tiempo, hoy tan valorado y sobre todo solicitado por la generación de los Millenials para lograr un equilibrio de vida, es algo que podemos estirar y aprovechar al máximo si contamos con el compromiso de todo el equipo.

Es aquí en donde llegamos al punto de la relevancia de contar con colaboradores de alto nivel no solo de compromiso si no de apertura al cambio, flexibilidad y capacidad de adaptarse a las cambiantes necesidades del entorno. No solo se requiere un cambio en el contenido y la oferta de carreras universitarias, si no en todos los procesos que se manejan dentro de las universidades. El alumno demanda vivir una operación más efectiva, procesos más simples que le enseñen en la vida diaria que se puede hacer más con menos. El alumno hoy debe capacitarse y desarrollar esas competencias que le permitan operar bajo un programa de ahorro de recursos y ofreciendo la más alta calidad en lo que haga. Debe aprenderlo desde el ambiente universitario para poder proyectarlo como parte de sus competencias en la vida laboral.

¿Cómo lograr que mi personal desarrolle estas competencias y apoye el logro de los 5 objetivos de mi centro educativo?

La respuesta es fácil, su aplicación requiere disciplina, persistencia y excelente nivel de liderazgo transformacional.

Integre equipos interdisciplinarios, ejercítelos en el manejo de cambio y deles oportunidades de probar su lado creativo, aportando al desarrollo de nuevos contenidos e innovación en los procesos internos. Acerque las necesidades del alumno y de las empresas que contratarán a sus egresados a su personal, para que se sensibilice a ellas y pueda operar alineando todos los procesos a las necesidades reales de su cliente; que resulta, bajo la filosofía Lean, el CEO de la operación de su institución educativa.

Iria Rodríguez Suárez. Consultora en desarrollo organizacional, liderazgo y habilidades gerenciales, con más de 14 años de experiencia en el manejo de recursos humanos y desarrollo de talentos.
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Coaching Alto Nivel
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