Nada oculto que no haya de ser manifestado Marcos 4:21-23

Introducción:

A) Hemos visto la primera parábola la cual es fundamental para toda otra parábola dada por el Señor.

B) Ellas hablan esencialmente sobre el reino de Dios y Sus propósitos eternos.

“ También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz. Si alguno tiene oídos para oír, oiga.” (Marcos 4:21-23).

Nada oculto que no haya de ser manifestado

Por ejemplo, algunas cosas evidentes que salen a la luz de los propósitos eternos de Dios son las siguientes; 1) la fe de algunos, 2) la incredulidad de otros, y 3) la gratitud de Sus hijos.

I. La fe de algunos

A) Esto debido a la gracia de Dios

B) Por lo tanto, si había algo ajeno a nosotros que fue manifestado para salvarnos sin duda fue la gracia divina.

  • Agustín de Hipona solía orar de la manera siguiente; “¿Qué soy sin Dios sino un guía a mi propia destrucción?”
¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?

II. La incredulidad de otros

A) Esto debido al rechazo hostil a la verdad.

B) De este modo vemos que el evangelio no solo expone quienes vienen a la fe salvífica sino también quienes son los que permanecen en perdición, aquellos que suprimen la verdad con injusticia en incredulidad.

  • “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?” (2 Corintios 2:14-16).
"Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz. Si alguno tiene oídos para oír, oiga.”

III. La gratitud de los hijos de Dios

A) En Isaías 53:1 el profeta pregunta; “¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?”

  • La respuesta la encontramos precisamente en el mediador de este pacto de gracia, nuestro Señor Jesucristo (Mateo 11:25-30).

B) Así, no hay mayor bendición que podamos recibir por gracia divina por medio de la fe, que lo que ya hemos recibido por el Evangelio; ¡A Jesucristo!

Conclusión: Nuestro Catecismo de Heidelberg Día del Señor 24, P/R 64 pregunta:

Pero esta doctrina (depender de la graci divina), ¿no hace a los hombres negligentes e impíos?

No, porque es imposible que no produzcan frutos de gratitud los que por la fe verdadera han sido injertados en Cristo.

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Iglesia Reformada Cristo Redentor
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