El Sembrador salió a sembrar La semilla junto al camino

Introducción:

A) El Sembrador sale a sembrar y en Su mano lleva semilla de vida.

B) Lo que encontramos en esta parábola narrada por Jesús es que parte de esa semilla de vida cae en un terreno no preparado para esta buena semilla.

“ y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron… Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones.” (Marcos 4:4, 15).

La semilla junto al camino

Los tres puntos a considerar el día de hoy bajo este tema son los siguientes; 1) La semilla a sembrar, 2) el terreno junto al camino, 3) y la buena tierra que produce frutos.

I. La semilla a sembrar

A) “y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino.”

  • Primeramente vemos lo que el Señor mismo dice de Su semilla que es Su Palabra; “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.”
  • Esto quiere decir que el evangelio (la buena nueva de cómo pecadores nos reconciliamos con Dios); “...es el poder de Dios en acción para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” (Romanos 1:16 NTV)
  • Sin embargo vemos que incluso en el ministerio del apóstol Pablo; “algunos asentían a lo que [él] decía, pero otros no creían.” (Hechos 28:24).
  • Y él mismo escribiría sobre el tema; “Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?” (Romanos 10:16).
  • La respuesta está en las misma palabras del Señor Jesús cuando Él dijo algunos; “Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.” (Juan 10:25-28).

B) De este modo cuando la Palabra del reino es predicada, parte de ella cae junto a los que están en el camino mostrando con ello su condición reprobada:

  • Hebreos 6:7-8 dice; “Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada.”
“y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino.”

II. El terreno junto al camino

A) Una particularidad de los que están junto al camino es que oyen la palabra del reino y no la entienden (es decir, no les hace sentido alguno), y la rechazan obstinadamente.

  • Mateo 13:19; “Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.”
  • Lucas 8:12; “Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven.”
  • 1 Corintios 1:18; “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.”
“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.”

III. La buena tierra que produce frutos

A) Nuevamente el texto de 1 Corintios 1:18 dice; “pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.”

  • Pablo continúa; “(pues) nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.” (vv. 23-24).

B) De este modo Pablo se gloría en el evangelio dando gracias a Dios por ello diciendo;

  • “Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;” (Filipenses 1:3-6).
  • “Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad.” (Colosenses 1:3-6).

Conclusión: Nuestro Catecismo de Heidelberg Día del Señor 24, P/R 64 pregunta:

Pero esta doctrina [Salvos por gracia por medio de la fe en Cristo Jesús solamente], ¿no hace a los hombres negligentes e impíos?

No, porque es imposible que no produzcan frutos de gratitud los que por la fe verdadera han sido unidos a Cristo.

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Iglesia Reformada Cristo Redentor
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