EL MAGO MISTERMAGORIUM Sexto de primaria

Érase una vez, en Madrid, una ciudad grande con muchos coches y monumentos, un niño que se llamaba Nico. Era rubio, con ojos azules, delgado y muy imaginativo. Se pasaba todo el día imaginándose qué haría cuando fuera mayor. Como su padre había sido Mistermagorium, un mago mundialmente conocido, el pequeño Nicolás se imaginaba que de mayor iba a cambiar el mundo con su magia. Porque al niño no le gustaban muchas cosas como: que hubiera familias sin comida y sin casas o que hubiera animales en peligro de extinción.

Pasados varios años, cuando Nicolás ya tenía 18 años, quiso empezar su viaje.

Durante el camino hubo una tormenta, el niño corrió y corrió hasta llegar a un pueblo. Pero, cuando llegó, un gran rayo le alcanzó. El niño se asustó tanto que de sus manos salieron unos rayos blancos que lo pararon. Aunque el rayo paró, el niño cayó al suelo.

Al día siguiente, al despertarse, siguió contento su camino como si no hubiera pasado nada la noche anterior. Cuando llevaba 2 o 3 horas de camino se encontró con una chica paseando a sus perros. La chica era alta, rubia, con ojos verdes y delgada. El niño fue corriendo hacia ella y la niña se dio la vuelta al oír los pasos de él. Nico se presentó: "Hola, me llamo Nico y me han ocurrido unas cosas que ni te imaginas ¿Te apetecería venir conmigo?".

La niña miró a Nico con cara de extrañada, nunca se había imaginado a nadie tan aventurero. Pero, después de varios segundos, dijo: "¡Pues claro que sí! Por cierto, yo me llamo Daniel".

Los dos niños siguieron el camino hasta que, de repente, vieron una montaña muy grande con algo en la cima de color verde azulado. Los dos niños subieron para curiosear y se dieron cuenta de que era un redondel mágico. Los niños se sorprendieron y fue entonces cuando Nico sacó un palo del bolsillo y lo metió. De repente, el palo desapareció y, cuando iban a bajar de la montaña desilusionados pensando que tenían que seguir el camino, el palo apareció delante de ellos con un mensaje que decía: "Esta máquina sirve para cambiar lo que desees, utilízala".

Nico se quedó pensando en a qué se refería con lo de cambiar cosas. Entonces Daniela dijo:

-¿Tú no querías cambiar el mundo?

-Sí- dijo él.

-Pues entonces tenemos que poner una notita que diga que quieres cambiar el mundo- respondió Daniela.

-Pues entonces tenemos que poner una notita que diga que quieres cambiar el mundo- respondió Daniela.

-¡Es verdad! ¿Tienes un papel y un lápiz?- preguntó Nico.

Le dio el papel y el niño escribió todo, metió la nota en el redondel y, pasado un instante, salió con las palabras desordenadas: "muchas ¡redondel! el mundo me gustaría gracias, señor. que cambiara

Los niños siguieron pensando hasta que Nico, sin decir nada, metió en el redondel un trozo de hierba, un pedazo de musgo, una piedra y unos cuantos granitos de arena. Y, de repente, salieron unos rayos azules, blancos, rosas, verdes y amarillos, y sonaba: ¡PUM, PUM, PUM ,PUM, PUM, PUM, PUM, PUM, PUM, PUM, PUM, PUM, PUM, PUM, PUM, PUM, PUM!

De repente, las fábricas iban desapareciendo y aparecían animales de todo tipo. Un montón de casas vacías se llenaron de familias sin hogar. Los dos niños my contentos se fueron a sus casas y, desde ese día, no existe ningún necesitado por las calles."

Gabriela Melgar CañO

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