Lo aprendí en el Kinder de mi iglesia Por: Roy Rodríguez

Hace unos días atras escuche una historia que conmovió mi corazón. Recuerdo estar horas largas pensando en la misma y pensar cuan afortunado soy. Hoy quiero compartir contigo esta historia con el fin de ser agradecido. ¡Espero que te guste!

Dos viejos amigos se sentaron en una hermosa tarde a compartir un café y buenas anécdotas.

Entre risas y recuerdos uno de los amigos le expresa al otro. "Sabes, siempre me he preguntado como logras ser tan existoso y digno de admirar. ¿Donde aprendiste a ser así?

A lo que el otro amigo responde: "Todo lo que se, lo aprendí en el kinder de mi iglesia"

El amigo penso que era un mal chiste. "No de verdad, como es que has logrado ser quien eres. Todo el que te conoce te admira, te ama y desea estar cerca de ti. Tienes un buen trabajo, una gran familia y vives en un mundo de alegría y paz. ¿Donde aprendiste a ser así?

De verdad, todo lo que se lo aprendí en el kinder de mí iglesia. Verás, cuando estaba en el jardín del niño tuve la mejor maestra, buenos amigos y todas las enseñanzas de vida que he necesitado hasta hoy. Mi maestra se tomó el tiempo de sembrar en mi principios que me hacen el hombre que soy hoy.

Te explico, en el kinder de mi iglesia aprendí a ser responsable y llegar a la hora de comenzar, aprendí a entregarle mi día a Dios cada mañana con disposición a escucharlo, aprendí a compartir mis juguetes, aprendí hacer amigos, a respetar a los demás, aprendí pedir disculpas cuando cometía un error o le hacia daño a alguien, aprendí a esperar mi turno calmadamente en una fila, aprendí a compartir lo que tenía, a dar los buenos días, a saludar con cordialidad, a mirar al cielo y soñar sabiendo que todo es posible, a tomar la siesta para descansar de vez en cuando, a vivir sonriendo y bailando, aprendí a ser creativo en todo lo que hago, a cantar de vez en cuando y que aprender es divertido. Mi maestra sembró estos principios en mi con una firmeza llena de amor que solo se puede agradecer con mis frutos hoy en día. Se que Dios la puso en mi vida para enseñarme el camino que debia andar. Lo que soy y todo lo que se lo aprendí en el kinder de mi iglesia.

Hoy quiero honrar a la mejor maestra que jamas he conocido, mi esposa. Gracias por ser una maestra extraordinaria y por sembrar en cada niño que amas a diario. ¡Sigue transformando a niños!

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Roy Rodríguez
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