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Máscaras de México: arte vivo, arte ritual Exposición digital

Entre los objetos más fascinantes de las expresiones culturales realizadas por el ser humano se encuentran las máscaras; objetos cargados de una energía propia que rebasa al objeto. Prácticamente todas las culturas del mundo las hacen y utilizan en contextos variados, siempre vinculados a lo festivo o lo ceremonial. Una máscara es, a fin de cuentas, un rostro que se sobrepone al humano y logra representar todas nuestras emociones y estados de ánimo.

En México, el contexto de su elaboración y uso ha sido ritual, se portan en ocasiones especiales como fiestas y ceremonias comunitarias. Los participantes forman un grupo -o cuadrilla- para representar una danza-drama recreando mitos sagrados, leyendas o eventos históricos. Danzantes y espectadores reafirman valores a través de la sátira y la burla, a la vez que refrendan la pompa y la teatralidad del espectáculo público. Así, detrás de las máscaras hay personajes que cuentan historias sagradas.

Entre los años 1940 a 1999 la Dra. Ruth D. Lechuga habría de coleccionar 1226 máscaras de diferentes épocas, incluidas algunas del siglo XIX, así como diversos objetos asociados considerados parafernalia ritual, vinculados con los danzantes. Fue un tema de gran interés para ella, la mayoría fueron adquiridas en visitas de campo, con mascareros y danzantes, además de constituir un importante rubro en su acervo fotográfico

Máscara de careta “El Padre Tiempo”, 1985. Danza de Pastorela. Elaborada por Herminio Candelario. Nahua. Suchitlán, Colima. Madera tallada y pintada.

UN ARQUETIPO

Las pastorelas, un teatro religioso popular, con el uso de máscaras y parlamentos fueron introducidas como parte de la Evangelización durante el periodo Colonial. Los nahuas de Suchitlán, Colima incluyen un personaje al que nombran “El Padre Tiempo”, un entre imaginario cuyo rostro combina un hombre y dos mujeres, una corona y el sol.

La máscara sintetiza elementos esenciales: abstracción, dualidad, expresividad, simbolismo. Así como se complementan lo femenino y lo masculino, se suceden implacablemente la vida y la muerte, también se alternan en interminable secuencia la noche y el día y la lucha entre opuestos.

En la época prehispánica se realizaron máscaras similares con la variante de un rostro con triple desdoblamiento: el joven, el hombre maduro y la calavera descarnada.

DANZAS PROPICIATORIAS

Existe un importante grupo de danzas que tienen por objeto invocar las fuerzas de la naturaleza para propiciar la lluvia, la agricultura, la cacería o la pesca. Una característica común es que se sobreponen diferentes significados en una misma danza. La mayoría se desarrolla durante el ciclo de secas, desde el Día de Muertos, Carnaval hasta la Santa Cruz o San Isidro en el mes de Mayo. La vestimenta, la parafernalia utilizada y la coreografía se basan en la magia imitativa para potenciar su efectividad.

LA CACERÍA: DANZA DEL VENADO

Los antiguos pueblos cazadores-recolectores como los Yaqui de Sonora y los Mayo de Sonora y Sinaloa han llevado la fuerza imitativa a un arte. En el juego del coyote y el venado, los movimientos de estos animales han sido tan cuidadosamente estudiados que, animal y danzante se vuelven uno. El traje del venado es una multiplicación de elementos de percusión creados con capullos de mariposa, pezuñas de venado y sonajas.

Máscara de tocado “Cabeza de venado”, 1988. Danza del venado. Yaqui o Mayo. Sonora o Sinaloa.Cabeza de venado disecado con cuernos, ojos de canica y listones.

Según el mito también participan los pascola, representan a los ancianos, los cuales eran seres malignos, hijos del diablo, pero Dios se los ganó en un juego, mientras que el venado es un ser primigenio y benigno. También se burlan de los rezanderos, gobernadores y en general de toda la comunidad y al final ofrencen una disculpa. Si bien es una danza de origen prehispánico, los jesuitas las utilizaron y adaptaron para introducir conceptos de la religión católica.

Máscara de careta “Pascola”, 2000. Danza Pascola Autor: Antonio Bacaswa. Yaqui Vicam, Sonora. Madera tallada, pintada sobre base blanco de España, Crin.

LA PESCA: DANZA DE LOS PESCADORES

Máscara de careta “Pescador”, 1973. Danza de Pescados. Nahua Quechultenango, Guerrero. Madera tallada, pintada sobre base blanco de España.

En las Danzas propiciatorias dedicadas a la pesca en Guerrero y el Lago de Pátzcuaro, Michoacán se recrean antiguos rituales a las divinidades del agua, mar y ríos. Entre los personajes de la “cuadrilla” de esta danza en Guerrero encontramos a “el pescador”, “la pescada” (una sirena que podría representar a la antigua diosa de las aguas Chalchiuhtlicue), “el pescado” y “el lagarto”, seres que buscan la abundancia y el equilibrio de las fuerzas míticas.

Las máscaras pueden ser de careta, casco y casquete y cubrir el rostro. También pueden ir a la cintura, sea al frente, atrás o ambos. En la danza de Pescados de Guerrero, la pescada lleva máscara de careta y máscara de cintura con la cola hacia atrás, en tanto que el pescado consta de dos partes que se unen y el lagarto, el antiguo dios Cipactli es una estructura ensamblada.

Máscara de cintura “Pescado”, 1980. Danza de Pescados. Nahua Chapa, Guerrero. Madera tallada, pintada sobre base blanco de España, con piel curtida para unir.
Máscara de cintura “Lagarto”, 1981. Danza de Pescados. Nahua. Chapa, Guerrero. Madera tallada y ensamblada, pintada sobre base blanco de España.

DANZAS AGRÍCOLAS Y DE LA LLUVIA

Las danzas propiciatorias para la agricultura están íntimamente vinculadas con el ciclo de la siembra y cosecha del maíz y la importancia de la lluvia. Existen variaciones, sin embargo, las más emblemáticas incluyen al “tigre”.

El personaje y las danzas del Tigre en realidad es el mítico Jaguar. Cómo se convirtió en Tigre pudiera ser porque los españoles sólo habían oído hablar es éste. En el pasado prehispánico, el jaguar era el doble animal de Tezcatlipoca. En las danzas puede ser benéfico o maléfico, portador de cosechas y malhechor. En las danzas de los Tecuanes, Tlacololeros y Tejorones de Guerrero, Puebla, Oaxaca y Veracruz se escenifican diversos dramas llamados juegos, donde el tigre es el protagonista. En algunos argumentos se le caza y es sacrificado como culminación de su actuación por causar un daño. En Guerrero es benéfico cuando es parte de la bendición de la cosecha y los danzantes vestidos con trajes y máscara de jaguar presenta los primeros elotes al Santo Patrono para que el pueblo pueda ya prepararlos para consumir.

En Zitlala, Guerrero los tigres encarnan batallas cósmicas y el látigo o chirrión replica al trueno; las heridas que se infligen entre sí los tigres son un acto de purificación y petición de lluvias; también llega a volar por el aire ayudado por una cuerda. Su representación tiende a ser estilizada y con gran plasticidad, incluso llegan a portar un traje de una sola pieza con pintas.

Máscara de casco “Tigre”, 1961. Danza de Tigres. Nahua Zitlala, Guerrero Cuero. curtido, moldeado, cosido y pintado, detalles de púas de jabalí, ojos de espejo.
Máscara de careta “Tigre”, 1980. Danza Kalalá. Chiapaneco Suchiapa, Chiapas. Madera tallada, pintada sobre base blanco de España / Danza de tigres de Suchiapa, Chiapas.

En diversas danzas que se realizan durante el Carnaval, sobresale la Danza de los Paragüeros, representados en diversos pueblos de Tlaxcala, así como Chimalhuacán, Estado de México y Santa María Aztahuacán en la Ciudad de México. Se valen de un paraguas abierto, el cual junto con el zapateado de los pasos de la danza fungen como medios para llamar a la lluvia y, por ende, a un buen año de lluvias, siembra y cosecha,

Máscara de careta “Paragüero”, 1975. Danza de los paragüeros. Nahua. Papalotla de Xicohténcatl, Tlaxcala. Madera tallada, pintada sobre blanco de España, ojos de vidrio, pestañas postizas / Máscara de careta “Mujer de Paragüero” 1970. Danza de los paragüeros. Nahua. Papalotla de Xicohténcatl, Tlaxcala. Madera tallada, pintada sobre blanco de España, ojos de vidrio, pestañas postizas, aretes de hojalata.

EVANGELIZACIÓN

Durante la Conquista Espiritual, los frailes aprovecharon la tradición y gusto de los indígenas por las danzas y bajo su cuidadosa supervisión las transformarían para apoyar el proceso de evangelización y enseñanza de la fe católica. Introdujeron el concepto del mal a través de los infieles como Judas, Barrabas, Goliat, Pilatos, los Moros, lo Fariseos y los Judíos; en tanto que los cristianos y el señor Santiago venían a representar el Bien y el triunfo de la Fe.

Máscara de careta “Cristiano”, 1980. Danza de los Santiagueros. Nahua. Cuetzalan del Progreso, Puebla Madera tallada, pintada sobre base blanco de España.

La Danza de Moros y Cristianos fue introducida por los españoles dado que ellos mismos las usaban en sus celebraciones para rememorar la reconquista de España después de ocho siglos de dominación por los Moros o árabes (711-1492). Los frailes aprovechaban esta danza para enseñar a los indígenas que el cristianismo siempre gana. Derivaciones de esta danza donde los moros son sustituidos por indígenas incluyen Danza de la Conquista, Concheros, Doce Pares de Francia, Chareos y Santiagos.

DIABLOS

Como diablo o como Lucifer, son personajes que nos remiten al proceso de Evangelización y la introducción de los conceptos del bien y del mal. Sin embargo, no hay contraparte entre las deidades prehispánicas, al no existir el castigo después de la muerte por mala conducta en la vida sobre la tierra que te podía llevar al Cielo o al Infierno.

En vista de que para los indígenas el diablo no representa un personaje maligno, existen muchas máscaras de diablos sonrientes, traviesos e incluso coquetos; en algunas comunidades los hay diabólicos. Incluso cuando se les agregan serpientes sobre el rostro y ojos, recuerdan los elementos distintivos del Dios Tlaloc de la Lluvia.

Máscara de careta “Diablo”, 1982. Danza de Pastorela. Purépecha Tócuaro, Michoacán. Madera tallada, pintada sobre blanco de España.

MUERTE

Existían diversas deidades descarnadas en el México Prehispánico, el más importante Mictlantecutli, Dios del Inframundo, quien que recibía en sus dominios a los muertos. Dada la visión cíclica del proceso de la vida y la muerte y la seguridad del retorno de las almas que sigue vigente en las comunidades indígenas, la muerte como personaje en las danzas actuales es venerado más que temido.

La muerte suele estar ataviada con un traje decorado con huesos y máscara de calavera, puede ser varón o mujer, llevar imponente cornamenta e incluso cargar con la guadaña de origen europeo. Es frecuente que en las danzas se le encuentre asociado al diablo, su contraparte católica ubicada en el Infierno.

Máscara de careta “Muerte”, 1982. Danza de los Tejorones. Mixteco de la costa Pinotepa de Don Luis, Oaxaca.Madera tallada, pintada sobre blanco de España.

HISTÓRICO-MILITAR

Entre las danzas-drama se encuentran algunas de origen histórico-militar, cuya función es recordar hechos y personajes más reales que míticos y que participaron en algún acontecimiento para mantener viva la memoria de generación en generación.

Ejemplos incluyen la Batalla de Puebla contra los franceses, durante el Carnaval de Huejotzingo, Puebla y el Peñón de los Baños en la Ciudad de México. En éstas recrean la lucha y victoria de soldados e indígenas mexicanos contra la invasión francesa el 5 de mayo de 1862. Por su parte los Parachicos de Chiapa de Corzo (Declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial) rememora los obsequios “para el chico” dados por una mujer hermosa adinerada que llegó a la población desde Guatemala en el siglo XVII en busca de la cura de su hijo. y son celebrados en enero en torno a las festividades en honor del el Señor de Esquipulas y San Sebastián.

Máscara de careta “Parachico”, 1980. Danza de los Parachicos. Chiapaneco Chiapa de Corzo, Chiapas. Madera tallada, pintada encarnado sobre base blanco de España, ojos de vidrio, pestañas postizas.

MÁSCARAS LÚDICAS

La cartonería en México tuvo un gran auge en la región del centro del país. Una técnica económica y relativamente sencilla la cual solamente requiere capas de cartón, papel y engrudo sobre moldes o estructuras. Sus usos han sido rituales para piñatas y judas, y lúdico para los infantes y niños a través de figuras como sonajas, caballitos, muñecas y máscaras que solían ofrecerse en Corpus Christi y fiestas cívicas, aun con la figura de la muerte.

Máscara de careta “Muerte”. Máscara lúdica. Mestizo. Celaya, Guanajuato. Cartón aglutinado, moldeado y pintado.

Máscaras decorativas

A finales de la década de los 1970 empezaron a aparecer máscaras espectaculares no antes vistas, ofrecidas como antiguas. Extrañada y con algunas pistas la Dra. Ruth D. Lechuga investigó, para descubrir el fenómeno de la máscara decorativa particularmente en el estado de Guerro. En este ejemplo, su surgimiento entre los wirraritari (huicholes) surgió en paralelo al interés general por sus prácticas religiosas y su arte imbuido con símbolos sagrados como el venado, el peyote, la abuela Tatewari, las flechas sagradas, el águila bicéfala, entre otros. Si bien existe una máscara tradicional que es ritual, han desarrollado máscaras decorativas aplicando cuentas de chaquira con su iconografía.

Máscara de careta decorativa, 1988. Huichol. Sierra Huichola, Jalisco-Nayarit. Madera tallada, decorada con chaquira sobre cera de Campeche.