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Los discursos de Evo: 13 años de arremetida al pasado sin lugar a la autocrítica

El 22 de enero de 2006, Evo Morales asumía la presidencia de Bolivia, tras ganar los comicios electorales de 2005 con más del 50 por ciento de votación.

Con el puño izquierdo en alto y su mano derecha en el corazón, Morales de 46 años en ese entonces, juraba como la principal autoridad del país.

Tras 13 años de gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), analistas señalan que los discursos presidenciales de cada 22 de enero se han convertido en espacios para denostar los pasados gobiernos, realizar un recuento de cifras sobre desarrollo del país, pero sin dar lugar a la autocrítica y al análisis de los problemas del país.

En su primer discurso como mandatario, de una hora con cuarenta minutos, las palabras de Morales estuvieron centradas en la reivindicación social de los sectores marginados y en la refundación del país con la Asamblea Constituyente.

Morales prometió que su gobierno se distinguiría por la inclusión social, la lucha contra la corrupción, el combate a la pobreza, la nacionalización de los recursos naturales y una lucha frontal contra las drogas.

“Hubo mucha impericia e improvisación a la hora de diseñar los proyectos de desarrollo”, expresa la analista política Erika Brockmann al señalar que varias de las promesas que planteó Morales al ingresar al poder no fueron cumplidas a lo largo de los siguientes años.

Al culminar su primer año de gestión, el 2007, en otro su informe extendido de cuatro horas y 20 minutos, usó gran parte de ese tiempo para encumbrar las obras que estaba realizando.

Desde ese encontrones los mensajes a la nación se enfocaron en destacar con cifras gubernamentales los logros de su administración.

“Hay una simplificación que ha allanado el camino para satanizar un periodo, sin el que no se podría explicar por qué se llega a este momento”, señala Brockmann. “Evo Morales ha gobernado cuando todos los factores de poder y todas las estrellas se han alineado a su favor […] Son realidades que no se pueden comparar”, complementa la analista.

En 2009, en el tercer aniversario de la asunción del Morales, el discurso de Morales estuvo fuertemente enfocado en criticar a Estados Unidos acusándolo de conspiración, lo que provocó que el embajador en funciones de aquel entonces, el encargado de Negocios, Kris Urs, abandonara la sesión del Congreso.

Al respecto, Zegada indica que este tipo de estrategias discursivas de señalar “un enemigo externo” tiene el propósito unificar a la ciudadanía y conseguir respaldo.

“Normalmente son utilizados por los políticos cuando están en momentos de debilidad, para unir fuerzas detrás de una causa y lograr una mayor legitimidad y apoyo social a su proyecto político”, explica.

Tras una evaluación positiva de su gestión, el presidente Evo Morales marcó en 2010 las principales líneas que guiarán a su gobierno hasta 2015, lo cual consistía en un Estado más fuerte, autonómico e industrial.

Zegada considera que los aspectos como redistribución de los recursos o las inversiones públicas fueron hechos ponderables del gobierno de Morales y recalcados en las alocuciones del Presidente, pero una vez más estuvo ausente la autocrítica.

“Si se pone en una balanza estos elementos, se ve que hay elementos en los que se ha cumplido, pero otros que están muy venidos a menos”, señala Zegada, refiriéndose a temas como la lucha contra la corrupción.

“Frente a la negación de problemas y a no encarar los problemas estructurales de larga data, el Gobierno opta por negarlas y visibilizar solo los logros, habiendo grandes temas por resolver”, señala por su parte Brockmann.

En 2011 Morales anunció inversiones en varios sectores y convocó a los empresarios privados a hacer una alianza estratégica para mejorar la producción nacional.

“Quiero hacer una convocatoria a los empresarios, productores, agropecuarios, medianos productores, pequeños industriales a hacer una alianza estratégica” dijo el Presidente en aquella ocasión.

La dirección de su discurso en dar mayor protagonismo a los sectores productivos representa un cambio importante, señalan los analistas.

“Se ha ido abriendo la convocatoria a una base social mucho más grande, que fue respondiendo a las necesidades del Gobierno. Tener en la base social no solo a los indígenas, sino es que se ha necesitado cobijar a sectores como los empresarios cruceños, como los cooperativistas o comerciantes, que no estaban tan presentes en los discursos”.

Morales continuó en los siguientes años destacando los logros de su gestión y comparando los resultados económicos del periodo 2000-2005; exigió mejores resultados para este año y se impuso como reto concretar la industrialización de materias primas (hierro, litio y gas); además buscar la reconciliación con sectores sociales distanciados.

“Las cifras deberían comparase con países que también han experimentado la misma bonanza y en qué situación están, cuál es su avance. Porque no es solo Bolivia la única que ha experimentado esta bonanza, ha llovido para todos”, indica Brockmann respecto a este contenido en los discursos.

“El problema del Gobierno es que ha confundido crecimiento con desarrollo”, añade.

En 2016, la justicia y la corrupción en el Fondo Indígena fueron las dos debilidades que marcaron la gestión de diez años del presidente Evo Morales. En un extenso informe de cinco horas y 47 minutos, el Presidente destacó la estabilidad política y económica.

Sin embargo, admitió que fue un error incorporar dentro de la Constitución Política del Estado (CPE) la elección de tribunos por voto directo.

"Uno de los problemas del pueblo de Bolivia es la justicia, no sé si es error de la Constitución Política del Estado, pero no todas las autoridades están respondiendo a las expectativas del pueblo boliviano”, indicó Morales.

En su último discurso por el octavo aniversario del Estado Plurinacional y los 12 años de su Gobierno, el Presidente planteó cinco desafíos para Bolivia en los próximos años. Consolidar una Bolivia industrial, garantizar una salud gratuita para toda la población, elevar la calidad de la educación, mayores oportunidades y mejoras en la generación de empleo para los jóvenes y una justicia ágil, gratuita y transparente.

Este último mensaje recibió críticas a las que nunca se había enfrentado el Gobierno en todos estos años. Legisladores y sectores de la oposición cuestionaron el discurso del presidente Morales porque no se refirió a los resultados del referendo del 21 de febrero de 2016, el tema más álgido y latente en la coyuntura, que ha derivado en una polarización del país.

Auto: José Romero

Imágenes: Agencias

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LOS TIEMPOS DIGITAL
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