"INTENTO FORMULAR MI EXPERIENCIA DE LA GUERRA" JAIME GIL DE BIEDMA

BIOGRAFÍA

Fuente: Escritores.org

Es un destacado representante de la Generación del 50 y está unido por razones de afinidad intelectual y de amistad con algunos de sus miembros (en especial Carlos Barral y el poeta Gabriel Ferrater).

Jaime Gil de Biedma IN MEMORIAM (progama TVE con motivo de su muerte)

PARA PROFUNDIZAR MÁS EN SU VIDA Y OBRA:

"La vida atormentada de Gil de Biedma", en EL PAÍS (7 de noviembre de 2004)

Imprescindibles - Gil de Biedma: Retrato de un poeta (RTVE a la Carta)

CHOPERA AMENDÁRIZ, Teresa, "Intento formular mi experiencia de la guerra”: El recuerdo de la infancia en tres poemas de Jaime Gil de Biedma, en Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

Curiosidad: Gil de Biedma protagoniza la polémica: el poeta gay era tío de Esperanza Aguirre, en ECODIARIO.es (17 de marzo de 2009)

CONTEXTUALIZACIÓN DEL POEMA

La obra de Gil de Biedma está influenciada por autores anglosajones, simbolistas franceses y por Cernuda. Además, él es un autor partidario de ideologías marxistas y defiende el cambio social, a pesar de ser hijo de una familia burguesa acomodada. Todo esto queda reflejado en su obra.

Este poema pertenece al libro Moralidades (1966). En él, Gil de Biedma hace un relato sentimental de sus recuerdos infantiles durante la Guerra Civil, intentando mostrar en todo momento las razones por las cuales actuaba de aquella forma de pequeño. Biedma emplea un tono coloquial y conversacional, sin perder de vista la ironía, con el afán de hacer una reflexión sobre su experiencia personal.

TEMA

El contraste entre la realidad histórica de una España en guerra y la vida despreocupada durante su infancia, además de la confesión de sus ideales al final del poema.

EL SENTIDO GENERAL DEL POEMA es una crítica a la Guerra Civil. Biedma siempre la describe a partir de sus experiencias de niñez y la recuerda como una época alegre y feliz. Sin embargo, en versos tan contundentes como “que hubiera en España casi un millón de muertes” o en la explicación de cómo buscaban los cuerpos de los fusilados, vemos la cruda realidad de una guerra que obtuvo como resultado una larga dictadura militar.

ESTRUCTURA DE CONTENIDO

Nada más empezar, Gil de Biedma rompe con el tópico de que los niños son los más perjudicados en las guerras, y lo hace dejando claro desde el principio que para él, niño de familia burguesa acomodada, esos fueron “los años más felices de mi vida”. Debido a la seguridad que lo rodeaba, esto hace que no se preocupe y que vea la guerra como un juego, donde los soldados parecían héroes. La victoria del bando nacional desata felicidad en Segovia, y él como niño también se muestra satisfecho con las promesas de otro tiempo mejor.

A partir de este punto, el autor intercala sus recuerdos de la infancia relacionados con la guerra y con la justificación de estos. Durante la postguerra, Biedma se va dando cuenta de que aquello que de pequeño tanto le había satisfecho, no se corresponde a su pensamiento real. Es por eso que trae al lector a la realidad histórica e intenta justificarse de sus pensamientos, los cuales ha ido modificando al paso del tiempo. Para conseguirlo, Biedma usa preguntas retóricas y expresiones a lo largo del poema, donde intenta mostrar la influencia de los adultos y su entorno sobre él, su ingenuidad, su fragilidad de niño para interpretar ideas por él mismo. Gil de Biedma se defiende e intenta hacer reflexionar al lector intentando que este se ponga en la piel de un niño de diez años en plena guerra, para terminar el poema con una estrofa claramente destinada a la justificación de sus ideas. Del poema, se deduce que no se encuentra del todo cómodo con sus ideales de niñez, y es que como él mismo afirma en el poema, su vida, nada tiene que ver con sus ideas. Aun así, logra justificar su visión de la guerra durante su infancia, que sin duda, cambia radicalmente con el paso de los años.

El poema puede dividirse en tres partes claramente diferenciadas entre sí:

En la primera parte (vv. 1-12), se encuentra el tema principal que después se desarrollará a lo largo del poema (guerra, niñez y felicidad).

En la segunda parte, el autor cuenta su visión de la guerra. Esta parte se subdivide en tres:

  • Entre los versos 13 y 21, el autor conecta perfectamente su recuerdo idílico del paisaje y situación con los datos reales. No se queda en lo superficial, sino que va más allá cuando explica la gran estima que le sigue teniendo a los inviernos mesetarios, proveniente de sus recuerdos y vivencias durante la guerra. Aparece el tópico del LOCUS AMOENUS (vv. 14- 17), ya que muestra cómo era el paisaje del lugar donde vivía, y la felicidad que le atorgaba de pequeño.
  • Terminado este primer recuerdo, Gil de Biedma pasa a explicar, entre los versos 21 y 37, la cruda realidad de la guerra, ligándola a la perfección con los juegos de su niñez.
  • En los versos 37 al 52, describe la victoria nacional y cómo él la recuerda: como un momento de máxima felicidad. Entre los versos 48 y 51, el autor refleja el patriotismo del bando nacional. Tienen interés en hacer de España lo que había sido durante el S.XVI, un país fuerte, poderoso y respetado alrededor del mundo, con grandes colonias. Predican que con su llegada al poder, todo esto será posible otra vez y que España volverá a ser lo que tanta gente echa de menos. Este discurso populista, demagógico y patriótico, tan repetido y usado en tiempos de guerra, engancha a la gente en general, cosa que deja muy clara en la pregunta retórica del final donde sigue justificando su simpatía hacia el bando nacional durante el periodo de guerra. Para él pues, un niño que como el resto, simplificaba el mundo hasta su expresión más minimalista engancharse a tan bonito discurso no le resultó complicado. Gil de Biedma vivió la guerra y la posterior victoria de las tropas franquistas como un fascinante juego; entre canciones, promesas y banderas, que dejaron en su mente, tal y como él mismo nos describe, “una nítida imagen de la felicidad”.

La tercera parte se corresponde con la última estrofa (vv. 53- 61) y la dedica a la justificación de su visión de la guerra, que empieza en la estrofa anterior con una interrogación retórica dirigida a la reflexión del lector "¿Qué niño no lo acepta?". Para defenderse de los posibles reproches, Biedma se justifica diciendo que “Quien me conoce ahora, / dirá que mi experiencia, / nada tiene que ver con mis ideas”(vv. 56-58) porque sus ideas sobre la guerra cambiaron durante la postguerra. Así pues, los últimos versos muestran su arrepentimiento al haber defendido unos ideales, e intenta justificarse para que se le entienda.

MÉTRICA

Este poema está formado por seis estrofas. No tiene estructura métrica fija, ya que contiene diferente número de versos, y cada uno está formado por un número de sílabas diferente, que puede abarcar desde pentasílabos hasta versos alejandrinos. La rima es libre.

ESTILO Y FIGURAS LITERARIAS

Utiliza un estilo cercano, directo y muy alejado del surrealismo, que le da al poema un claro toque de confesión.

Para conseguir un tono coloquial en su poema y llegar a un público amplio, el empleo de figuras retóricas es más bien escaso. Las más destacas son:

Hipérbole e hipérbaton:: “es una bestia el niño” (v. 7). La inocencia e ingenuidad de la niñez se puede transformar en crueldad.

Aclaraciones que va realizando a lo largo del poema “A salvo en los pinares, -pinares de la Mesa, del Rosal, del Jinete!-“ (vv. 21-22) o “Y Segovia parecía remota, como una gran ciudad, era ya casi el frente, -o por lo menos un lugar heroico”. (vv. 26-28).

Finalmente, podemos observar el uso del adverbio modal “posiblemente” situado, de la misma forma que el “intento” del título, estratégicamente al inicio del poema para proporcionar un ambiente cercano, casi de confesión, que afianza la sinceridad que el autor quiere trasmitir a lo largo de todo el poema.

Hipérbaton (vv. 5-6): “Las víctimas más tristes de la guerra, los niños son, se dice” a “Se dice que los niños son las víctimas más tristes de la guerra”.

Comparación: "Y Segovia parecía remota / como una gran ciudad" (vv. 26- 27).

Personificación: "la lluvia los desenterró" (v. 36).

Interrogación retórica: "¿Qué niño no lo acepta?" (v. 52).

La forma como está escrita el poema, sin una estructura determinada, también crea esta sensación más coloquial. Además, el vocabulario utilizado a lo largo de todo el poema sin cultismos, al igual que el tema tratado, común y conocido por todos los lectores, cosa que facilita el perfecto entendimiento del texto en general.

Credits:

Fuente de la imagen: http://cambiedeclase.blogspot.com.es/2014/02/si-manana-muero-estamos-hablando-de-la.html

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