La Discriminación Racial de los Sectores Sociales Ilustrados durante el Gobierno de José Gregorio Monagas (1851-1855) Parte 1

Año 1854. Junio 30

“En uno de estos días andando para la Corte observé lo que muchas veces acontece, y lo han reparado muchas personas lo mismo que yo. El mostrador y puertas de las pulperías, y generalmente las esquinas, presentan siempre ociosos de chaqueta o de calzoncillos parados a manera de bausanes sin ocupación o destino alguno: estos son todos hombres de color, que al pasar un blanco le voltean la espalda, y desgarra escupiendo de propósito en señal de desprecio. Semejante vagabundos, o proletarios como les dicen para no zaherirlos, se llaman en la moderna nomenclatura política Las Masas, y en ellas dicen los escritores o tribunos que reside esencialmente la Soberanía radical. Este es la parte numerosa de nuestra población, y para la cual si bien se mira es que se ha hecho y debe ser la Patria: en una palabra, ellos forman en realidad la República, porque constituyen la mayoría. Todos de igual aspecto, y como dijo un escritor natural de Caracas, difíciles de distinguir por la bárbara uniformidad de su fisonomía (139-140).”

“Yo sin embargo no aborrezco a esta gente como pudiera creerse; por el contrario, les sirvo cuando puedo, y los hablo y les trato siempre con modo afable: reconozco además que algunos están dotados de cualidades que brillarían mucho en personas de más categoría en la sociedad. No tienen pues razón en ese odio que nos profesan, y que afectan para con los hombres blancos: nosotros no somos de manera alguna culpables de que la naturaleza les haya dado ese color. ¿Qué más hemos podido hacer? Nos hemos desprendido de nuestros pasados fueros y privilegios, y cambiándolos por lo que se dice igualdad y libertad, descendimos hasta nivelarnos con los que fueron nuestros súbditos. Declaro que soy opuesto a la servidumbre, porque la considero inicua, y no concibo que los blancos tengan derecho de esclavizar a los africanos (140).”

“Pero en todo ha de haber sus límites, quos ultra, como decía Horacio, citraque nequit consistere rectum. Si acepto el principio de la igualdad legal, quiero que sea una igualdad que eleve, y no una que rebaje, según se ha dicho por un escritor: no apruebo el sometimiento al color negro, ni que los individuos de esta clase nos vilipendien ni escupan. Diré más: estoy gustoso a recibir su dominación si se me convence de que es conveniente a la sociedad, o la patria reporta la menor ventaja, de que un proletario ignorante, un negro tosco y feote, sólo por serlo, y sin cultura ni conocimientos algunos, sean colocados en destinos que requieren como la judicatura capacidad y talento. En los Estados Unidos, que según he dicho antes, se citan con el tipo republicano, la raza blanca es dominante y no hay diferencia de colores: allí jamás recae la elección en individuos que no sean los más escogidos por sus luces y posición social para desempeñar funciones judiciales, o un puesto en las legislaturas provinciales; mucho menos en el Congreso de la Unión (140-141).”

“En Venezuela se busca con la lámpara de Diógenes lo más sucio y corrompido para los juzgados, lo más prostituido para para manejar las rentas públicas, y lo más bruto y despreciable para los congresos. Así vemos las cámaras plagadas de deudores fallidos, de ladrones notorios, de asesinos, de sodomitas, y de bribones de todas las épocas y partidos: esto se debe no a la casualidad ni a la falta de mejores hombres, sino a sugestiones de altos funcionarios, y a cartas de liberales inmaculados. Se ha dicho en ellas a los Colegios electorales que la inteligencia ha gobernado ya bastante sin haber hecho bienes al país, por lo cual es preciso valerse de la ignorancia, que es la que se apega a las instituciones sinceramente, y defiende de buena fe al gobierno. ¡Hermosos principios, y muy dignos del guzmancismo! Con razón a dicho el mismo Andrés Eusebio Level que los liberales empezaron por seguidillas, y acabarán en fandango (141)

Texto: Pedro Núñez de Cáceres: Memorias. Fundación para el Rescate de Acervo Venezolano (FUNRES). Caracas. 1993

Gráficos: Lesley Allen Voorhees. Venta Caracas 1857 (pulperia). Colección Galería de Arte Nacional. De Neuville, A. ; Saffray, Charles ; Deporte del Pueblo.

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Ernesto Roa
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