Una misma familia con dos mundos diferentes

A sus 19 años tal vez debería de estar estudiando o disfrutando de su familia y amigos, sin embargo, la vida de este joven es totalmente diferente y cada vez parece ponerse más oscura.

Sus decisiones han llevado a Daniel Paniagua a un mundo muy distinto al que es conocido por un adolescente que se dedica a estudiar y trabajar.

Desde que tenía 13 años decidió probar la marihuana para ser “aceptado” por su grupo de amigos y al día de hoy ya conoce lo que es ser perseguido por grupos que desean acabar con su vida, ha sentido el desprecio de todo su cantón, ha sido etiquetado como ladrón, algunos miembros de su familia no lo desean ver y como si fuera poco, ya ha experimentado lo que es dormir en una celda de las cárceles de nuestro país.

“Yo sé que mi vida no es la mejor pero todavía me cuesta tomar una decisión, es muy difícil, más porque mi mamá sufre mucho”, afirmó Paniagua.

La forma en la que ve su vida es totalmente fría, no tiene un norte y cada vez parece que se desborona poco a poco.

Lastimosamente la historia de Paniagua no es del todo positiva, pero su madre confía en que en algún momento llegue a tomar una decisión que pueda cambiar el rumbo que lleva su vida en este momento.

“Para mí es muy difícil ver a mi hijo en esta situación y es algo que jamás le desearía a alguien. Yo he hecho todo lo que está en mis manos para ayudarlo, pero todo ha sido en vano”, concluyó la madre del joven, Nuria Rodríguez.
Lastimosamente decidió cambiar a su familia por las drogas.

El extremo luchador

Con 19 años su meta es clara: ser veterinaria por el resto de su vida, y aunque está consiente de que no será un camino fácil lucha por alcanzar su sueño a como dé lugar.

Sintiendo el amor sincero de su mascota "Mamu"

Hace 1 año obtuvo su bachillerato en educación media, realizó el examen de admisión para ingresar a la Universidad Nacional, pero su nota no fue suficiente para ingresar a medicina veterinaria.

Raquel el día de su graduación junto a su primo Isaac, su abuela Pilar y sus padres Hugo y Aida.

“En ese momento sentí que todo mi sueño se hacía pedazos, tengo que aceptar que lloré mucho pero puse todo en manos de Dios y se me abrió la oportunidad de estudiar en la Universidad Técnica Nacional, en Atenas, y sin dudarlo me fui para allá”, comentó Raquel Rodríguez.

Raquel Rodríguez es la menor de 2 hermanas y el vacío que dejó en su casa es evidente. Para sus padres fue duro dejar ir a la pequeña de la casa pero ambos aceptaron que era la respuesta a sus oraciones.

“La primer semana me sentía muy vacía, como si me hubieran arrancado un pedazo de mi vida, con el paso de los días me fui acostumbrando porque sé que es por su bien”, concluyó su madre, Aida Badilla.

Ella tiene claro que su prioridad es la superación, su norte es su profesión para posteriormente formar una familia y seguir el ejemplo de sus padres.

"A mí me duele ver la situación de mi primo porque los dos crecimos juntos, y aunque he hablado con él me es imposible cambiar su mentalidad, lo único que hago es orar por su vida todos los días", dijo Raquel.

A pesar de que ambos protagonistas son primos definitivamente son mundos muy distintos, uno tiene un vicio que lo está matando poco a poco y la otra lucha con todas sus fuerzas por superarse cada día más.

Raquel es la segunda de izquierda a derecha y Daniel el segundo de derecha a izquierda.

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