El Señor del día de reposo Marcos 2:23-28

Introducción:

Hoy culminamos el capítulo dos de Marcos y hemos visto por lo menos cuatro controversias que Jesús sostuvo en este capítulo. Los puntos de controversia son:

  1. La autoridad de Jesús de perdonar pecados (2:1-12).
  2. El hecho de que Jesús haya comido con pecadores (2:15-17).
  3. El hecho de que los discípulos de Jesús no ayunan (2:18-22).
  4. Sobre el Día de reposo (2:23-28).
“Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.” (Marcos 2:28).

El Señor del día de reposo

Los tres puntos a considerar el día de hoy bajo este tema son los siguientes; 1) El origen del Día de reposo, 2) el don del Día del reposo para el hombre, y 3) el Señorío de Cristo en el Día del reposo.

I. El origen del Día del reposo (v.25)

A) En Génesis vemos que cuando fueron acabados los cielos y la tierra, Dios reposó el día séptimo de toda obra que Él hizo, allí es cuando Dios estableció Su Día de reposo:

  • Génesis 2:1-3: “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.”

B) Esto significa que Dios disfrutó de toda obra de Su manos:

  • Génesis 1:31: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.”
"También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo."

II. El don del Día del reposo para el hombre (v.27)

A) Jesús enfatizó que el hombre no fue confinado para el día del reposo sino que el día de reposo fue dado al hombre como regalo para que éste adore a su Dios consagrando así su vida a Él:

  • Esto en la edificación de su vida espiritual por la Palabra de Dios;
  • Como también en el descanso de la vida corporal por los días de trabajo que Dios nos ha concedido;
  • Éxodo 20:8-11: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.”

B) No descuidando así los actos necesarios de nuestra vida, como tampoco los actos de misericordia hacia el prójimo:

  • En Éxodo 34:21 vemos en relación al Día del reposo: “Seis días trabajarás, mas en el séptimo día descansarás; aun en la arada y en la siega, descansarás.”
  • Sin embargo en Deuteronomio 23:25 vemos que en caso de hambre es permisible arrancar espigas con la mano: “Cuando entres en la mies de tu prójimo, podrás arrancar espigas con tu mano; mas no aplicarás hoz a la mies de tu prójimo.”
  • No siendo diligentes en la prevención de nuestras necesidades durante los seis días de trabajo. "Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra, mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios..."
"Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo."

III. El Señorío de Cristo en Día del reposo (v.28)

A) Si el Día de reposo es para el beneficio del hombre y si el Hijo del Hombre (título exclusivo de Jesús) es Señor sobre todo, se sigue que el Hijo del Hombre es ciertamente Señor incluso del Día del reposo, y que nuestro supremo llamado es servirle a Dios por medio de Él.

B) Hebreos 3 y 4.

Conclusión: Nuestro Catecismo de Heidelberg Día del Señor 38, P/R 103:

P. ¿Qué ordena Dios en el cuarto mandamiento?

R. Primero, que el ministerio de la Palabra y la enseñanza sean mantenidos, y que yo frecuente asiduamente la iglesia, la congregación de Dios, sobre todo el día de reposo, para oír la Palabra de Dios, y participar de los santos sacramentos, para invocar públicamente al Señor, y para contribuir cristianamente a ayudar a los necesitados. Además, que todos los días de mi vida cese de mal obrar, para que sea Dios mismo quien obre en mi corazón por su Espíritu y, de este modo, pueda empezar en esta vida el reposo eterno.

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Iglesia Reformada Cristo Redentor
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